Accion Humana

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Revista Digital

¿Por qué cae el consumo privado?

 Por Gabriel Boragina ©

Análisis de los datos de consumo masivo en Argentina (agosto 2026) 

Según el Índice de Consumo Privado (ICP-UP) de la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, el consumo privado general cayó 1,2% mensual y 0,6% interanual en agosto 2026. Acumula nueve meses consecutivos de bajas interanuales y un retroceso de 1,4% en los primeros ocho meses del año respecto del mismo período de 2025. 

Consumo masivo (el más golpeado) 

Este rubro (alimentos, bebidas, carnes, lácteos, limpieza, combustibles y productos de compra frecuente) representa cerca de la mitad del gasto de los hogares medido por el índice.

·   Cayó 4,9% interanual en agosto.  

·   Acumula una baja de 3,2% en lo que va de 2026.

Es el segmento más afectado, reflejando el ajuste en el gasto cotidiano de las familias.

Detalle por productos clave

·   Carne vacuna: caída de 10,5% interanual y 13 meses consecutivos de retroceso. Según CICCRA, el consumo per cápita se ubicó en torno a 46 kg anuales (mínimo histórico de la serie desde 2005), con una baja de 9,5% interanual (casi 5 kg menos por persona).

·   Carne aviar: -3,6%.

·   Carne porcina: +12,5% (sustitución por precio).

·   Otros productos de la canasta básica también muestran debilidad.

Comportamiento de otros rubros (para contexto)

Rubro

Variación interanual agosto

Acumulado 2026

Consumo masivo

-4,9%

-3,2%

Servicios recreativos/turismo

-5,7%

-1,4%

Bienes semidurables

+3,3%

+2,7%

Bienes durables

+1,0%

+1,3%

·  patentamientos +34,7% interanual (acumulado +42,1%).

·   Autos: patentamientos -19,3% interanual (acumulado -13,7%).

·  Crédito al consumo: compras con tarjeta -11,3% real; préstamos personales -7,5%.

·   Recaudación de IVA en términos reales: -3,1% en agosto.

Interpretación

La caída del consumo masivo es más profunda que la del índice general, lo que indica que las familias priorizan o recortan especialmente los gastos frecuentes y de menor valor unitario. Factores que explican esta dinámica incluyen la pérdida de poder adquisitivo real, el peso de tarifas y gastos fijos, y una mayor selectividad en las compras (sustitución de productos más caros, como la carne vacuna, por alternativas más baratas).

Algunos rubros de mayor valor (motos, ciertos semidurables) muestran signos positivos, posiblemente por financiamiento o cambios en preferencias, pero el núcleo del gasto cotidiano sigue débil. El indicador de la UP sirve como anticipo de las cifras oficiales y confirma que, a septiembre 2026, la recuperación del consumo interno no se ha consolidado de manera homogénea.

Bien, hasta aquí los datos. La pregunta de fondo es la hecha al comenzar ¿por qué cae el consumo privado?

La explicación real la dio uno de los más formidables economistas de todos los tiempos, el profesor austriaco L. v. Mises en su magnum opus La Acción Humana cuando dijo:

Las gentes creen, de buena fe, que le cabe al gobierno impulsar el desarrollo económico. La administración pública, sin embargo, per se, no puede ampliar un sector productivo más que restringiendo, al propio tiempo, otro. La intervención estatal desvía los factores de producción de donde el mercado los hubiera empleado hacia otros diferentes cometidos. Escaso interés ofrece el examen de cuál sea el mecanismo utilizado por la autoridad para alcanzar tal objetivo. Cabe asigne, de manera explícita, la oportuna subvención o puede también disimularla mediante protección arancelaria; es el consumidor, sin embargo, quien invariablemente paga el correspondiente costo. He ahí lo único que importa destacar: que se obliga a las gentes a prescindir de ciertas satisfacciones, por ellas más apreciadas, a cambio de otras que valoran menormente. En toda la filosofía intervencionista palpita constantemente la idea de que el estado opera fuera y por encima del mercado y que puede gastar, en empresas propias, ciertas míticas rique­zas no provenientes de los ciudadanos. Tal es la fábula que lord Keynes elevara a la categoría de dogma económico, dog­ma entusiásticamente en seguida acogido por todos aquellos que del despilfarro público pensaban derivar ventajas perso­nales. Perogrullesco resulta, pero , frente a tan vulgares falacias, obligado es, una y otra vez, recordar que el estado no puede gastar, ni invertir, un centavo siquiera que no haya detraído del público; por cada dólar que el estado consume, los ciudadanos tienen un dólar menos. Incapaz, desde luego, es el gobierno de hacer a la gente más próspera y feliz interfiriendo la vida mercantil; pero, en cambio, puede dejarla empobrecida e insatisfecha mediante la restricción de la producción.[1]

De donde se deduce fácilmente por ser casi una cuestión de sentido común, que es el mayor consumo estatal el que disminuye el consumo particular. Y el mayor consumo estatal se financia a través del denominado gasto público, que, en realidad, es puro consumo estatal. Lo que -a su turno- es un claro índice que resulta falaz la repetida declamación del gobierno de LLA[2] de que el gasto público haya bajado o, menos aún, que este bajando, si esto fuera cierto aumentaría el consumo privado, sin embargo, lo que la situación está mostrando que es exactamente al revés: está disminuyendo. Y la razón se explica por sí misma: por cada peso gastado por el gobierno/estado equivale a un peso menos que el particular no podrá gastar (consumir).

De allí se arriba a una extraña paradoja que venimos denunciando desde hace tiempo. El gobierno de LLA (que se ufana de seguir las ideas del L. v. Mises), lo que verdaderamente hace es practicar las contrarias a la de este profesor y la de toda la Escuela Austríaca de Economía de la cual L. v. Mises es su representante más ilustre. Y como el mismo profesor L. v. Mises señala en el fragmento citado arriba, en concreto, la política de LLA está acorde con las ideas de John M. Keynes a quien LLA no se cansa de denostar, pero que en los hechos avala sus teorías, porque fue Keynes el campeón de la expansión del gasto público. El daño mayor es engañar a la ciudadanía propagando doctrinas que LLA no está ejecutando al decir que se debe reducir el gasto estatal, si esto fuera cierto el consumo privado crecería y no a la inversa como demostramos está pasando.

Moraleja: si en el sector privado cada vez se consume menos es porque en el sector estatal se esta consumiendo cada vez más.


[1] Ludwig von Mises, La acción humana, tratado de economía. Unión Editorial, S.A., cuarta edición. Págs. 1076-1077

[2] Siglas del partido gobernante en la Argentina ‘'La libertad avanza''.

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