Derecho a la seguridad jurídica


Por Gabriel Boragina ©

Las principales condiciones que se concitan en el concepto de seguridad jurídica podrían englobarse en dos exigencias básicas: Corrección estructural, en cuanto garantía de disposición y formulación regular de las normas e instituciones integradoras de un sistema jurídico; y corrección funcional; que comporta la garantía del cumplimiento del derecho por todos sus destinatarios y regularidad de actuación de los órganos encargados de su aplicación. Se trata de asegurar la realización del derecho mediante la sujeción al bloque de la legalidad por parte de los poderes públicos (principio de legalidad) y también de los ciudadanos.” (Pérez Luño A.)"[1]
Este es un concepto formal, que no nos dice nada del aspecto sustancial o del contenido del orden jurídico. Nótese que estas condiciones podrían cumplirse en cualquier estado totalitario como lo fueron la Alemania nazi, el socialista soviético, o el cubano, donde permanentemente y bajo su régimen jurídico formal se han quebrantado y se siguen violando -en el caso cubano- los derechos más elementales. Los tiranizados en regímenes opresivos también tienen la certeza (seguridad) de que se dictarán normas por parte de los organismos "legalmente" facultados para ello que vulnerarán sus derechos individuales. El mal de nuestro tiempo es la plena identificación que se hace entra la norma y la justicia de la norma, cuando no necesariamente ambas han de coincidir.
Por caso, si la norma no respeta el derecho de propiedad del individuo habrá seguridad jurídica respecto de que ese derecho no será reconocido, o será transgredido por medio de una norma. La ley y el Derecho van por caminos separados. El objetivo de toda sociedad es (o debería serlo) unirlos e integrarlos.
Pero la seguridad jurídica no siempre va de la mano con la seguridad personal, y cuando se disocian hay que elegir entre una o la otra.
Si hay "seguridad jurídica" de que la norma legal infringe o atropellará el derecho individual, entonces no existe seguridad individual, porque la primera se contrapone (y ataca) a la segunda. En tal caso, el orden moral impone la prevalencia de la personal por sobre la jurídica. Si el orden jurídico amenaza la seguridad personal debe primar está por sobre aquel.
La siguiente otra definición de seguridad jurídica tampoco arroja demasiada luz sobre el problema que estamos intentando analizar:
"La seguridad jurídica, en un caso concreto, es un valor de la conducta en su alteridad. La seguridad como valor está presente en situaciones ciertas, firmes, y tranquilas, de modo tal que la certidumbre, la firmeza y la tranquilidad en la conducta certifican su polo positivo.""[2]
Si la primera definición citada es de orden formal, la actual daría la impresión de ser algo más sustancial, ya que alude a la conducta en su alteridad. Pero no aclara a la conducta de quien lo hace, si a la del legislador a la del legislado. Parece que lo más apropiado -a esta altura- es diferenciar estabilidad jurídica de seguridad jurídica, porque el grado de ambigüedad de la primera expresión es muchísimo menor al de la última.
Decimos esto basados en las definiciones que nos da la Real Academia Española:

estabilidad
Del lat. stabilĭtas, -ātis.
1. f. Cualidad de estable. Estabilidad atmosférica, económica, de un coche.

estable
Del lat. stabĭlis.
1. adj. Que se mantiene sin peligro de cambiar, caer o desaparecer. Temperatura, economía estable.
2. adj. Que permanece en un lugar durante mucho tiempo. Inquilino estable.
3. adj. Que mantiene o recupera el equilibrio. Un coche muy estable.

seguridad jurídica
1. f. Cualidad del ordenamiento jurídico que implica la certeza de sus normas y, consiguientemente, la previsibilidad de su aplicación.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Con todo, se nota que estable y seguro son casi sinónimos. Pero el vocablo estable (como surge de las definiciones transcriptas) da un cierto sentido de prolongación en el tiempo, que el término seguridad no denota tan marcadamente. De tal suerte que, algo puede ser seguro y estable, o no estable.
Volviendo a los ejemplos históricos ya dados, en los regímenes nazi-fascistas-comunistas sus normas eran ciertas y previsibles de ser aplicadas. De hecho, lo fueron. Como vemos, cumplen con las condiciones necesarias que definen la seguridad jurídica.

"Si se comprende que los derechos de las personas son consubstanciales a la dignidad del ser humano, no tiene sentido sostener que pueden violarse siempre y cuando otro necesite mucho lo que pertenece a un tercero. De este modo se desmorona el respeto a la propiedad, lo cual constituye el aspecto medular del marco institucional que sirve, precisamente, para maximizar tasas de capitalización que, a su vez, permiten aumentar salarios e ingresos en términos reales. La inseguridad jurídica que se crea con la introducción de figuras como la comentada, constituyen el medio más potente para extender los estados de extrema necesidad y de extrema desesperación."[3]

El problema real es cuando la doctrina jurídica que campea en los corazones de la gente es la del positivismo jurídico, que considera que el Derecho es idéntico a la ley, y que la ley es exclusivamente todo aquello que emane del organismo legislativo. En el caso, tendremos la seguridad jurídica que el sistema es positivista, lo que -a su turno- nos garantiza que no estaremos viviendo en un marco de estabilidad jurídica. Los "derechos" -en tal encuadre-se limitan a aquellos que el legislador determine que lo son, excluyendo a los que -según su arbitrio- no lo son o no deben serlos. El derecho fundamental es el de propiedad, que implica el derecho al propio cuerpo, del que se deriva el derecho a la libertad para usar y disponer de lo que es propio. En otras palabras, lo que es inherente a la persona misma, y lo que esa persona produce con su trabajo. En la cita, la inseguridad alude a la falta de certeza o estado de duda sobre la legitimidad o no del derecho de propiedad. Es decir, presupone la previa existencia de tal derecho en el ordenamiento jurídico que se analice, y la posibilidad (actual o futura) que el mismo sea disminuido o desaparezca por obra y gracia del legislador.

[1] http://www.dicciobibliografia.com/Diccionario/Definition.asp?Word=DERECHO%20A%20LA%20SEGURIDAD%20JURIDICA
[2] Ver voz "Derecho a la seguridad jurídica" artículo de los Dres. Miguel Herrera Figueroa y Zulema Julia Escobar. Enciclopedia jurídica OMEBA, Tomo 21 letra O, Grupo 5
[3] Alberto Benegas Lynch (h). El juicio crítico como progreso. Editorial Sudamericana. Pág. 237

Pobreza, necesidad y religión


Por Gabriel Boragina ©

Comencemos definiendo que se entiende por pobreza:

"pobreza. Carencia de los bienes y servicios necesarios para satisfacer las necesidades básicas. El concepto, como lo indica su propia definición, es de índole relativa: se es pobre -o rico, en este contexto- con respecto a la situación de otras personas o países, pues la misma idea de necesidades "básicas" es imprecisa y porque los individuos nunca pueden satisfacer por completo sus necesidades."[1]

Una necesidad siempre es básica en la medida que se experimenta. Una vez satisfecha deja de ser básica y pasa a ser básica la siguiente necesidad que se pasa a experimentar. Dado que las necesidades humanas son ilimitadas todas las necesidades (en la medida que se sienten) son básicas. Por lo que no tiene sentido clasificar las necesidades en "básicas" o "superfluas", porque -por lo dicho- esta distinción no tiene significación alguna. Adicionalmente, todos experimentamos necesidades de todo tipo, por lo que tampoco es correcto asimilar el vocablo "necesitado" al de "pobre". Si bien todos estamos necesitados no todos estamos pobres. Tampoco se "es" pobre o rico, sino que se "está" pobre o rico. Se tratan de estados transitorios no permanentes.

"Aceptado este carácter relativo, el concepto de pobreza tiene interés para definir la forma en que se distribuye la riqueza dentro de una sociedad. Los actuales análisis sociológicos y económicos tratan de definir la proporción de personas que, dentro de una sociedad, no poseen los ingresos necesarios como para satisfacer un conjunto de necesidades delimitado previamente. Para ello se define una cesta o canasta básica de bienes y servicios, se cuantifica su valor en un momento dado, y se obtienen datos sobre los ingresos de las personas o de las unidades familiares. Aquellos que no tengan ingresos suficientes como para adquirir dicha cesta básica se consideran entonces en condición de pobreza, pudiéndose calcular así el porcentaje de pobres que existe en la población total. Pueden adoptarse diversos criterios para hacer estas mediciones, dando por resultado la distinción entre varios niveles de pobreza: relativa, crítica, extrema, etc."[2]

Aceptado el carácter relativo del término pobreza, no tiene demasiado objeto discutir quien es (o está) más pobre o más rico, ya que, precisamente (por tal carácter relativo) todos somos pobres o ricos dependiendo de con quién nos comparemos. Es más, estas etiquetas van a variar también en el tiempo y en el espacio, incluso respecto de las mismas personas que se estén evaluando porque, si el mercado es abierto y la sociedad es libre, tales posiciones relativas van a verse modificadas de manera constante de forma natural. Si dichas condiciones no se dan porque el mercado no es abierto ni la sociedad es libre, es bastante probable que las situaciones patrimoniales y los niveles de rentas y patrimonios de las personas permanezcan estáticos. Esto era, ni más ni menos lo que ocurría antes de la Revolución Industrial en la mayor parte del mundo, por ejemplo, en las sociedades feudales ricos y pobres eran estados casi permanentes, la sociedad estaba estratificada en compartimentos estancos, dado que al no existir mercados libres ni sociedades abiertas quien nació en escenarios de pobreza o de riqueza difícilmente saliera de ellas. Allí los ricos crecían en riqueza en la medida que los pobres lo hacían en pobreza.

"Estas mediciones, si bien de interés cuando se las sigue a lo largo de un período suficientemente amplio y se toma en cuenta su carácter relativo, pueden dar pábulo a interpretaciones erróneas: en primer lugar porque la cesta de bienes y servicios puede estar definida con criterios poco adecuados para representar las necesidades de las personas que, por otra parte, varían bastante en el tiempo; en segundo lugar porque las rentas personales -medidas casi siempre a través de encuestas- tienden a dejar de lado muchos ingresos que provienen de actividades informales; en tercer lugar porque algunos bienes y servicios pueden ser obtenidos, entre la población de menos recursos, con costos considerablemente inferiores a los precios de mercado."[3]

Estos ejercicios estadísticos son tan relativos como los son los conceptos de riqueza y pobreza. Resultan muy ciertas las observaciones que hace el autor citado en el párrafo transcripto, pero -en suma- no evidencian otra cosa que darnos cuenta de lo variable del concepto que estamos analizando. Y por, sobre todo, de la carga de subjetividad que conllevan los términos de pobreza y riqueza.
En otro plano de análisis, la pobreza material no es una virtud espiritual como creen muchos religiosos que son afectos a citar contradictoriamente textos sagrados sacados de contexto para sustentar tan erróneos puntos de vista. Cuando mencionan -por ejemplo- a Cristo diciendo "Bienaventurados los pobres" suelen omitir que el Señor se estaba refiriendo a los pobres en espíritu y no a los pobres materiales. Caso contrario, no hubiera dicho en Mat_25:35  "Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis;". Estas acciones que Dios aprueba indican a las claras que no está considerando la pobreza material como una virtud, sino como una situación a remediar. Pero, socorrer a los pobres no implica convertirse en uno de ellos, de lo contrario la pobreza no se suprimiría, sino que sería un simple pasaje de términos : si Juan (el "rico") tiene el bien "A" que Pedro (el "pobre") no tiene, y la "solución" a la pobreza consistiera sencillamente en expropiar a los ricos lo que les falta a los pobres, entonces el resultado final sería que, lo que antes tenía Juan (el rico), ahora lo tiene Pedro (el pobre), con lo que el resultado final viene a ser que Juan ahora es pobre pasando Pedro a ser rico.
Esta que es la propuesta comunista, socialista y populista como supuesto "remedio" para erradicar la pobreza, jamás ha funcionado, ni tiene apoyo tampoco en el Nuevo Testamento. Por lo que entendemos que un "socialismo cristiano" es una contradicción en términos.

[1] Carlos SABINO; Diccionario de Economía y Finanzas. Contiene léxico inglés-español y traducción de los términos al inglés. Consultores: Emeterio Gómez; Fernando Salas Falcón; Ramón V. Melinkoff. CEDICE. Editorial Panapo. Caracas. Venezuela. Voz respectiva.
[2] Sabino C. Ibidem.
[3] Sabino C. Ibidem.

Derecho a la seguridad jurídica

Por Gabriel Boragina © “ Las principales condiciones que se concitan en el concepto de seguridad jurídica podrían englobarse en dos ...