Industrialización

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Nacionalismo vs. individualismo


 

 Por Gabriel Boragina ©

‘'Nacionalismo. Sentimiento, individual o colectivo, que tiende al planteamiento y resolución de los problemas políticos, sociales y económicos teniendo exclusivamente en cuenta el interés de la patria, con desprecio de otros intereses extranjeros. En realidad ese tipo de nacionalismo se caracteriza por su posición xenófoba, aun cuando de ese modo se perjudiquen los propios intereses patrios. Representa un estado espiritual opuesto al internacionalismo (v.). ‘‘[1]

 

El autor admite disimiles tipos de nacionalismos. En la segunda parte de la definición caracterizará otros. Pero de cualquier manera, hay que apuntar que este sentido del concepto es el mayoritario, por su larga tradición y más amplio arraigo a través de la historia. Se demuestra de muchas maneras, por ejemplo, en lo político, lo económico y hasta en lo deportivo como hemos tenido oportunidad de observar en múltiples ocasiones y sobre todo en la más reciente.

El nacionalismo (a diferencia del individualismo) necesita expresarse exteriormente, y para ello precisa a su vez valerse de simbolismos concretos palpables y bien visibles.

Con tal finalidad, desde su aparición, ha adoptado toda esa simbología que requiere y de la que debe valerse para adquirir alguna significación.

Múltiples objetos ocupan ese lugar, y cada nacionalista elige el que más lo personifique.

Allí encontramos tales como las banderas, los estandartes, las escarapelas, los escudos, que desde la antigüedad encarnan los ''valores nacionales''. Son herederos, a su vez, de los símbolos monárquicos que fueron los que los precedieron.

Por eso el nacionalismo y el poder político siempre van de la mano. Han estado unidos casi constantemente, primero por las antiguas monarquías, luego por los imperios y -finalmente- por las naciones que han venido a reemplazar a aquellos como sus descendientes directos.

Prácticamente abarca todo lo que el nacionalista pretende que ‘’emblematice’’ a un país. Y así, lo encontramos en el arte, la pintura, escultura, el teatro, el cine, la música, la literatura, la poesía, la bebida, la cocina, como ocurría desde antaño, así hoy. Mas acusadamente en el pasado también el nacionalismo se consideraba incluido en la arquitectura, el vestido, el moblaje,, etc. rubros actualmente bastante más internacionalizados, sobre todo en los países más civilizados, que no en los más primitivos.

Pero, como dijimos, ni los mal llamados ''deportes'' han escapado a esa figuración, sino que también han caído en ella como se observa visiblemente en cada campeonato mundial de futbol.

A los típicos estandartes patrios (escudos, escarapelas, banderas) no tardaron en sumarse los escudos, insignias y hasta las camisetas de clubes de futbol como una divisa más y -a veces- hasta más importante que las tradicionales.

El nacionalista depende imperiosamente de referencias externas. Sin ellas está vacío y no es nada. El individualista puede prescindir cómodamente de ellas, porque sus referencias son internas.

Continuemos el análisis de la definición del autor citado antes:

 

''En sentimiento más ponderado, y sin desconocer principios de igualdad entre los distintos pueblos que componen la humanidad viviente, el afecto y la pasión por el propio país, su estirpe histórica y su proyección actual en la síntesis de un sano patriotismo. ‘‘[2]

 

La principal dificultad son las posiciones abstractas que asumen estas significaciones de la definición.

No está claro a qué igualdad se alude arriba, por cuanto los vocablos igualdad y distintos (empleados ambos en la misma oración) son claramente contrapuestos, dado que lo que es igual -por definición y principio de no contradicción- no puede ser (a la vez) distinto a lo que es igual.

El problema reside que aun en este sentido, ese sentimiento sólo puede expresarse en oposición al del resto de los países o patrias. De otro modo no se distinguiría uno de otro.

El individualismo claramente no enfrenta esta contradicción, ni presenta tal problema, ya que al ser su centro de atención el individuo no se contrapone a otros individuos, de lo contrario se dejaría de ser individualista. Los individuos no se distinguen en cuanto a individuos. En lo único en que son iguales es en su individualidad. En todo lo demás, claramente son diferentes. De cualquier manera, esa igualdad sigue siendo una abstracción, como toda igualdad lo es.

Un nacionalista clasifica a las personas de acuerdo a categorías tales como un francés, un italiano, un irlandés, un americano, etc.

En cambio, un individualista no incurre en ellas, simplemente cataloga a las personas como individuos, con exclusión de cualquier otra categoría. Sólo secundaria o accesoriamente pondrá atención a rasgos menores y accidentales, como la nacionalidad, lengua, costumbres, etc.

Para un nacionalista lo esencial es lo primero, a discrepancia de un individualista que ponderará lo segundo.

El sentimiento aludido por el fragmento de definición estudiado, es algo que se construye desde lo cultural, es decir, no es algo que venga genéticamente con el ser humano. El hecho de nacer en un determinado país y no en otro es algo meramente circunstancial que no está en la voluntad del recién nacido variar, ni modificar, ni siquiera, por supuesto, haber tenido opción alguna de haber elegido antes de haber nacido. En consecuencia, ello ni le otorga personalmente mérito alguno ni, mucho menos, lo condiciona de por vida.

Yo he criticado (como es sabido por mis lectores) a los que emigran, pero no he utilizado en mi detracción jamás argumentos nacionalistas sino de otra naturaleza.[3]

Nuevamente, hacemos hincapié que el denominado ''afecto y la pasión por el propio país'' necesariamente implica excluir a otros países, y esto debe manifestarse en hechos concretos.

Ahora bien, el individualista no depende de estas referencias externas, porque le son suficientes y le bastan las internas por las cuales se sabe individuo él y sus prójimos, y esto le resulta suficiente motivo para vivir y convivir con todos sin distinción de lenguaje ni de banderas.

Las últimas acepciones del diccionario no revisten mayor interés para nosotros, pero veámoslas de todas maneras:

 

''| Doctrina de las reivindicaciones políticas de los territorios oprimidos. | Separatismo de una provincia, región o territorio de un Estado. | Partido o movimiento político de violenta y frenética exaltación de lo nacional, con agresividad bélica para las restantes naciones (L. Alcalá-Zamora) ‘‘ [4]

 

Como se aprecia, en contraste al individualismo, son todas negativas. En tanto el individualismo integra, el nacionalismo claramente desintegra, separa, divide, confronta, excluye.

A todas estas conclusiones nos lleva el análisis de sus diversas connotaciones. Mientras el individualismo concilia, el nacionalismo confronta. Y en última instancia, siempre termina llevando a la guerra, si es que se le da la oportunidad suficiente.


[1] Ossorio Manuel. Diccionario de Ciencias Jurídicas Políticas y Sociales. -Editorial HELIASTA-1008 páginas-Edición Número 30-ISBN 9789508850553 pág. 614

[2] Ossorio Manuel. Diccionario de Ciencias…ibídem. pág. 614

[4] Ossorio Manuel. Diccionario de Ciencias…ibídem. pág. 614

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