Sobre rentas y beneficios

 Por Gabriel Boragina ©

Los tributaristas dicen que el impuesto a la renta debe ser nacional. Sin embargo:

"Ello no fue óbice, lamentablemente, para que las provincias disputaran esta facultad de la Nación y que se haya escrito mucha literatura al respecto. Restituido el país a su normalidad constitucional, el 20 de febrero de 1932, se abocó al estudio de la ley que el gobierno del general Uriburu había sancionado en forma de decreto-ley dos años antes y en fecha 30 de diciembre de 1932, bajo el número 11.632 se sancionó la ley sobre el impuesto a la renta que nos rige. Si bien con numerosas reformas en punto a las cuotas imponibles y a las eximiciones."[1]

Ya pusimos de relieve nuestra posición al respecto: si ha de haber impuestos -y se sostiene el principio federalista- ha de reconocerse a las provincias plena autonomía para crearlos. Esto es plenamente compatible con el principio republicano de delegación. La nación existe en función del poder delegado por las provincias a ella, y conservan aquellas todo el poder no delegado.

Pero, sin necesidad de una reforma constitucional (siempre peligrosas por la constante tentación de los políticos de aumentar su poder a través de ellas) se podría reglamentar el art. 75 inc. 2° de la Constitución de la Nación Argentina (que ha reemplazado al antiguo art. 67, inc. 2°) definiendo con criterio sumamente restrictivo qué ha de entenderse y qué no por "la defensa, seguridad común y bienestar general" a fin de que no sea discrecional del poder de turno y mayorías circunstanciales incluir en dichas categorías cualquier cosa que a los nuevos gobiernos se les ocurra para poder gravar con impuestos al pueblo en nombre de esos conceptos ampliamente ambiguos y vagos. Es necesario delimitarlos por ley, aunque podemos imaginar la resistencia de los legisladores para restringir algo que, con la redacción actual del texto constitucional, pueden interpretar amplia y libremente en cualquier sentido que, obviamente, siempre será favorable a sus propios intereses.

"Originariamente se dictó hasta el año 1934. Se gravan las rentas derivadas de fuente argentina, a favor de nacionales o de extranjeros residentes en el territorio argentino. Se opta por el sistema de la renta neta. Ella admite excepciones a favor de las rentas de títulos de deuda pública, aunque no con carácter absoluto; de rentas que obtengan la Nación, ¡as provincias y municipalidades; de los diplomáticos; de las sociedades cooperativas; de las donaciones con fines de interés público; primas e indemnizaciones de compañías de seguros e indemnización por accidentes del trabajo."[2]

La renta neta es la que resulta luego de deducidos los costos de la actividad que la produjo. Pero he aquí que, el impuesto es un costo desde el punto de vista económico, ergo, la renta no es neta hasta que se le hayan deducido todos los costos. No existe ningún argumento económico ni tampoco jurídico (excepto incurrirse en flagrante injusticia por ignorancia) por el cual se pueda negar el carácter de costo del impuesto. Siendo esto así, la renta que se grava no es neta sino bruta. Y como el costo del impuesto no se deduce por parte del fisco, la única renta neta propiamente dicha seria la que se percibe en un sistema libre de impuestos (deducidos todos los demás costos que la afectan).

¿En qué sentido usa este autor la palabra renta? Para descubrirlo veamos el concepto económico de renta:

renta. En la economía política clásica la renta era una de las tres fuentes de ingresos que distinguía a las tres grandes clases de individuos existentes en una sociedad: así como los capitalistas recibían beneficios y los trabajadores salarios los propietarios de tierra y de bienes inmuebles recibían rentas, que eran los ingresos correspondientes a la propiedad de ese factor de producción. De allí surgió el término rentista para designar a la clase de personas que obtienen sus medios de vida arrendando propiedades o recibiendo intereses por capitales puestos a interés.

En el sentido moderno renta designa los cobros de los individuos, de las sociedades o del gobierno que derivan del trabajo de las personas o de la propiedad de los factores de producción. La renta implica frecuentemente un cobro monetario, pero en sentido estricto existe una diferencia conceptual de importancia: los cobros monetarios representan la forma en que se liquida la renta, intercambiándola por el dinero, que es un título general de valor.

Pero la renta en sí puede consistir en una utilidad específica, como la que obtiene la persona que vive en la casa de la cual es propietaria, o en un ingreso que se suma al que proviene de otros factores productivos, como en el caso de un propietario rural que vende sus productos obteniendo a la vez beneficios y rentas.

En un sentido general las rentas personales asumen la forma de salarios, intereses, beneficios, dividendos y pagos por arrendamientos; estos últimos constituían, en el sentido tradicional del término, lo que se denominaba también renta de la tierra. En el caso de una empresa las rentas asumen la forma de reservas o beneficios no distribuidos. En el caso del gobierno existen rentas por el uso de la propiedad pública: tierras, construcciones, etc. Los impuestos no son rentas, pues no derivan de la propiedad estatal sino, estrictamente, transferencias del sector privado al sector público. [rent]. (V. BENEFICIOS; SALARIOS; PROPIEDAD).[3]

Entonces queda claro que -en resumidos cuentas- la renta es un beneficio.

Y de este se define que "De los beneficios brutos obtenidos por una empresa, se procede al pago de impuestos, se efectúan las deducciones correspondientes a la depreciación de los activos y se pagan los dividendos que corresponden a las acciones preferidas; el resto, los beneficios netos, suelen ser subdivididos en dos partes: una de ellas es distribuida entre los poseedores de acciones, bajo la forma de dividendos, y otra parte no se distribuye, empleándose para la formación de reservas y/o para el aumento del capital de la firma."[4]

Lo mismo aplica a los otros sentidos de renta mencionados arriba (salarios, intereses, beneficios, dividendos y pagos por arrendamientos).


[1] Mateo Goldstein. Voz "IMPUESTOS" en Enciclopedia Jurídica OMEBA, TOMO 15, letra I, Grupo 05.

[2] Goldstein, M. ibidem.

[3] Carlos SABINO; Diccionario de Economía y Finanzas. Contiene léxico inglés-español y traducción de los términos al inglés. Consultores: Emeterio Gómez; Fernando Salas Falcón; Ramón V. Melinkoff. CEDICE. Editorial Panapo. Caracas. Venezuela.

[4] Sabino, C. Ibidem.

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