El sistema actual

Por Gabriel Boragina ©

Le propongo al lector el siguiente ejercicio: que lea atentamente los siguientes puntos y que al finalizar la lectura me diga quien o quienes podrían ser el o los autores de los mismos:

1. Suprimir la propiedad agraria, cuyas rentas se destinarán a fines de interés público.

2. Imponer un duro y progresivo impuesto general sobre la renta de las personas físicas.

3. Abolir toda institución hereditaria.

4. Confiscar los bienes de oponentes internos y exiliados políticos.

5. Nacionalizar el crédito, mediante la implantación de una banca enteramente dirigida por el Estado.

6. Estatificar asimismo los medios de transporte y comunicación.

7. Ampliar la esfera de actuación de las industrias estatales.

8. Imponer a todos la obligación de trabajar.

9. Asimilar campo y ciudad, mediante el oportuno control de los movimientos migratorios.

10.. Implantar la instrucción pública obligatoria, a través de escuelas y establecimientos exclusivamente regidos por el Estado.

Narra A. Benegas Lynch (h) que solía proponer este mismo ejercicio en clase a sus alumnos haciéndoles la misma pregunta. Las respuestas no dejaban de ser sumamente interesantes, todas ellas giraban en torno a que el posible autor de los diez puntos precedentes -probablemente- podría ser el programa de algún partido político de tendencia moderada de cualquiera de los actualmente existentes en el mundo.

Cuenta también el profesor A. Benegas Lynch (h) que sus alumnos apenas podían salir de su estupor cuando aquel les revelaba –finalmente- que los autores de los 10 temas enumerados no eran otros que los mismísimos K. Marx y F. Engels y que aquellos postulados formaban parte del programa central del Partido Comunista que los propios K. Marx y F. Engels plasmaron en el documento que se conoció como el Manifiesto Comunista[1].

Mucha gente cree –actualmente- que el comunismo, era "algo" que existía en Rusia y que "terminó" con la caída del Muro de Berlín en 1989; un buen número de personas que esto sostienen se consideran "cultas"; incluso llegué a escuchar a estas personas mantener que la caída del Muro fue lo que "provocó" el derrumbe del comunismo, cosa que equivale a algo así como pensar que la danza de una tribu en medio de una selva africana es la que –indefectiblemente- provoca la lluvia en New York o en París, lo que de paso nos revela el nivel "intelectual" de nuestras llamadas clases "cultas" (yo diría mas bien, aspirantes a "cultas" que necesitan clases pero... en fin)

Pensemos que si las clases cultas creen en "eso", podemos imaginarnos que es lo que pueden llegar a pensar sobre el tema aquellos que no tienen la "suerte" de formar parte de semejante "cultura".

Lo cierto es, que los alumnos del profesor A. Benegas Lynch (h) tenían razón -al menos- en un aspecto: todos los partidos políticos -de cualquier parte del mundo actual- en algún grado, en mucho o en poco, han adoptado los 10 puntos del Manifiesto Comunista de K. Marx y F. Engels, y muchos mas de esos partidos políticos contemporáneos, estuvieron o están al frente de los gobiernos de la mayor parte de las naciones del mundo. Un breve repaso del programa comunista elaborado por K. Marx y F. Engels y una superficial mirada a cualquiera de las medidas adoptadas por el gobierno del país al que el lector pertenezca, le permitirá verificar la veracidad del aserto.

Nótese -leyendo el Manifiesto Comunista- que la palabra "toda" y "todos", solo aparece en el punto 3º y 8º del programa marxista; esto implica que los padres del comunismo entendieron que bastaba aplicar en algún grado mínimo; los ocho puntos remanentes, para que ya estuviéramos hablando -con rigor- de una sociedad comunista. Por ejemplo, véase que el punto 1º NO dice "Suprimir TODA la propiedad...", sino que dice "Suprimir la propiedad..." lo que significa que suprimiendo algo de ella ya hemos adoptado una genuina medida comunista. Y así, del mismo modo, el resto de los ocho puntos programáticos, exceptuando los 3º y 8º que nos dicen que deberán ser aplicados a "todos" sin excepción.

Un análisis del resto del documento, también nos permite advertir que K. Marx y F. Engels consideraron con mucha menor importancia los ítem 3º y 8º que los otros ocho, lo cual es lógico si se tiene en consideración el contenido de esos ocho puntos parciales, que involucran áreas de mayor relevancia, alcance y profundidad, de manera tal, que adoptando cualquiera de ellas, aunque mas no fuera en un grado muy pequeño, ya se estaba en presencia de una sociedad comunista, por el enorme efecto que la admisión -en cualquier grado- iba a tener en las consecuencias mediatas e inmediatas –incluso- sobre las demás disposiciones contempladas en el Manifiesto Comunista.

La abolición de la herencia era –claro esta- una medida a futuro, con miras al largo plazo y no inmediata ni urgente para adoptar de inmediato la revolución, de modo tal, que resulta claro que su importancia era considerablemente menor al del resto de sus compañeras. Lo propio cabe decirse del ítem 8º el que -en realidad- bien visto, sería mas bien, una consecuencia necesaria de la incorporación -aun en grado pequeño- del resto de los nueve puntos. Porque también les era lógico y evidente a sus ojos, que implementándose -aun en menuda medida- cualquiera de los nueve otros renglones, los incentivos por trabajar iban a caer tanto que -naturalmente- su tendencia sería hacia la desaparición absoluta del interés por el trabajo, de modo que -como corolario de la adopción de las nueve medidas colaterales- se devendría, hacia el final de todas ellas, imponer el trabajo forzado, -nuevamente- como resultado indefectible de la puesta en marcha de las nueve medidas que la acompañaban.

Naturalmente, los 10 puntos no están ordenados cronológicamente, pero del resto de la lectura del documento, se derivan sin dificultad las conclusiones que dejamos asentadas.

Y ahora bien, tal y como habían advertido los alumnos del profesor A. Benegas Lynch (h) que citamos al comienzo, los gobiernos de sus países (que ellos hasta ese momento creían "no- comunistas") habían puesto en marcha -y desde mucho tiempo atrás, inclusive desde antes que ellos nacieran-, todos los ocho puntos del Manifiesto Comunista y en parte, los dos puntos menores que K. Marx y F. Engels dispusieron que se les aplicara a toda persona.

Tomemos por caso un país que se considera el paradigma del "capitalismo" (sistema contra el cual K. Marx y F. Engels lucharon durante todas sus vidas y contra el cual erigieron sus escritos, tanto El capital como El manifiesto comunista que estamos considerando) ese país al que nos referimos no es otro que los Estados Unidos de Norteamérica.

¿Puede el lector identificar alguno de los 10 puntos del Manifiesto Comunista que NO se haya implementado o que NO se aplique actualmente en los Estados Unidos de Norteamérica? Si el lector es una persona psíquicamente sana (lo que doy por sentado) y honesta (lo que también daré por supuesto) la respuesta será rotundamente negativa. Una vez mas, repasemos los 10 puntos; menos los ítem 3º y 8º todos los demás, en algún grado, se instrumentan –incluso- en el país del norte, entonces ¿quiere esto decir que los Estados Unidos de Norteamérica son un país comunista? No exactamente, por cuanto hay dos puntos que no se emplean en absoluto y los ocho restantes se dan en grados diferentes, pero en escala mucho menor al del resto de los países, entonces, si bien no podemos decir que los Estados Unidos de Norteamérica sean un país comunista tampoco podemos afirmar lo contrario, esto es –y como erróneamente afirma casi todo el mundo- que sean un país capitalista.

¿Y entonces que clase de país son los Estados Unidos de Norteamérica? Se trata –económicamente hablando- de una nación intervencionista del tipo mercantilista, sistemas estos mas próximos al socialismo que al capitalismo, y ya sabemos que el socialismo no es otra cosa que un comunismo "moderado", o más técnicamente, la primer etapa del comunismo (en la escala evolutiva del socialismo "científico"), si el lector realmente leyó algo de K. Marx y F. Engels (aun, en mi prolongada búsqueda, no he encontrado a quien realmente lo hiciera y quisiera discutirlos conmigo) sabrá perfectamente que nada de lo que digo es ocurrencia mía, sino que en esto, no hago mas que repetir a los profetas de la revolución "social": los inefables K. Marx y F. Engels.

No voy a ocuparme aquí del pequeño grupo de imbéciles que -aunque "adultos"- creen que el comunismo (o el capitalismo, etc,) son y solo pueden ser "partidos políticos" o "exclusivamente" actuar en política; estos infelices creen (posiblemente de verdad) que "basta" que un partido se auto-coloque el rótulo de "comunista" "capitalista" "anarquista" "socialista" "socialdemócrata" "feminista" "ecologista" etc. para que "automáticamente" sea lo que el titulo del partido estaría indicando que debería "ser". Esta pueril idea ha sido desmentida una y otra vez, no solo por los hechos y la historia, sino por la misma lógica más elemental. De la misma manera, que aunque cambie mi nombre e insista que -de aquí en mas- el lector deberá llamarme Superman, simplemente porque sostengo empecinadamente que lo soy, de igual modo, aunque un partido se auto-bautice como "comunista" o de otro modo, no por ello queda ya demostrado que "sea" lo que "dice" ser, como tampoco, en el caso inverso, un partido que se auto-titule "liberal" o "capitalista", no por ello ha de suponerse -sin mas- que sostiene tales tesis, aun cuando sus miembros lo juren y perjuren por los santos del cielo y los demonios del infierno. Ocuparse de discutir con semejantes energúmenos que creen en esas cosas, es una soberana pérdida de tiempo (tiempo que he perdido haciéndolo hace bastante, antes de descubrir esta verdad, y que me he prometido a mí mismo no volverlo a hacer).


[1] (Vid. Manifiesto Comunista (1848), Marx y Engels, págs. 74 y 75 (Progress Publishers), Moscú, 1975, edición en lengua inglesa.)

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