Por Gabriel Boragina ©
Finalmente, ante la oscuridad que en materia política y económica vive la Argentina, pareciera que comenzara a germinar una esperanza de un cambio genuino en la dirección alocada que lleva LLA[1] hacia el precipicio en ambos casos.
Hablamos del reciente lanzamiento de la candidatura a la presidencia del economista Hernán Lacunza, ex ministro de economía de la etapa final del gobierno del ex presidente Mauricio Macri.
Aunque evita presentarse como un liberal ''puro'' es, al menos, mucho más claro y explicito que el expresidente Macri, en cuanto al posicionamiento que debería tener (de frente a las `próximas elecciones) el partido creado por este último.
A continuación, presentaré una semblanza de algunas de sus ideas hechas públicas hasta el momento, y luego comentaré mis afinidades y diferencias con algunas de ellas. A pesar de lo cual, si se mantiene en esa línea, adelanto que contará con mi voto si en el ínterin no surge una genuina, limpia y pura propuesta liberal que, hasta el momento de redactar estas lianas, no existe.
Perfil de ideas y proyectos de Hernán Lacunza
Lacunza plantea una propuesta liberal con fuerte énfasis institucional y de desarrollo amplio, diferenciada tanto del oficialismo de La Libertad Avanza como de un regreso al pasado. Su eje central es que el PRO debe ofrecer en 2027 una opción independiente: sin subordinación al Gobierno actual ni retorno a esquemas anteriores. Defiende la competencia electoral como mecanismo para mejorar las propuestas (“competir para ser mejores”) y critica la polarización por condenar al “menos malo”.
Diagnóstico económico
Reconoce avances en estabilización (baja de inflación, dólar más previsible, menor riesgo país), pero insiste en que hay una economía fragmentada:
· Un motor “a full” (energía, minería, agro).
· Otro “apagado” (industria, construcción, comercio), que concentra la mayor parte del empleo (alrededor de 8 millones de puestos).
Señala pérdida de poder adquisitivo, estancamiento de la inversión y del consumo, y advierte que la estabilización sola no alcanza si no se traduce en crecimiento y empleo. El “triángulo” estabilidad-empleo-apoyo político está tensionado.
Ideas y orientaciones de gobierno
· Desarrollo más allá de los recursos naturales: Bienvenidos Vaca Muerta, litio, cobre y agro, pero no alcanzan. Hace falta industria, construcción, infraestructura y empleo. El ejemplo es Noruega (instituciones) frente a países ricos en recursos que no se desarrollan.
· Gobernar es construir, no solo demoler o achicar: Se necesitan planos, cimientos, equipos, programas y gestión. Hay que imaginar y explicar viviendas, trabajos, caminos e industrias para 47 millones de argentinos.
· No hay más margen para puro ajuste: Tras la estabilización, el foco debe pasar al crecimiento y a la obra pública (un país sin obra pública no se sostiene indefinidamente).
· Reformas con diálogo y consistencia: Las próximas reformas no pueden hacerse “a los latigazos o a los gritos”. Prioriza la consistencia del programa por sobre las etiquetas ideológicas.
· Prioridades económicas concretas que ha mencionado:
o Terminar de normalizar el mercado de cambios (completar el desarme del cepo, especialmente para empresas).
o Avanzar hacia un esquema monetario más convencional (con objetivo de tasa de interés).
o Generar condiciones para atraer inversiones.
o Desarrollar un mercado de crédito en moneda local para quienes recaudan en pesos (evitando riesgos de esquemas que en el pasado terminaron en pesificación asimétrica).
o Bajar impuestos solo después de lograr crecimiento sostenido.
· Reforma laboral: La considera un paso en la dirección correcta (aunque imperfecta), pero insuficiente por sí sola. El empleo depende del crecimiento y de la inversión.
Enfoque político-institucional
Propone una alternativa de “corte liberal, pero con otra jerarquía institucional”. Diferencia afinidades económicas con el actual oficialismo de divergencias en estilo de gestión, institucionalidad y visión de largo plazo. Insiste en que construir es distinto a demoler y que el PRO debe recuperar nitidez programática para ser protagonista, no mero socio subordinado.
En resumen, su proyecto se orienta a consolidar la estabilización lograda, ampliar el crecimiento hacia los sectores intensivos en empleo, reforzar instituciones y presentar una oferta de centro-derecha liberal-republicana más dialoguista y constructiva, en competencia abierta. Todavía no ha desplegado un programa de gobierno detallado y cerrado, sino un diagnóstico y una hoja de ruta de principios y prioridades.
·
Delineado el esbozo de ideas presentado por Lacunza, pasaré ahora de expresar mis acuerdos y mis diferencias con las mismas. Respecto a los supuestos ''avances en estabilización (baja de inflación, dólar más previsible, menor riesgo país)'' forma parte más del relato de LLA que de la realidad.
La baja de la inflación es más nominal y estadística que real, incluso el mismo gobierno implícitamente lo ha reconocido desplazado al titular del INDEC, Marcos Lavagna, por haber detectado inconsistencias en las mediciones llevadas a cabo hasta su salida del organismo y, ya producida esta, también -hasta el FMI- ha llegado a cuestionar los índices publicados por el organismo ya bajo otra dirección técnica diferente. Por lo demás, el día a día, muestra que hay un segmento de los precios que siguen en alza (si bien un poco más moderada) y otra porción ha quedado estancada. Pero en ningún caso (salvo en las ocasionales ofertas o ''liquidaciones'' de temporada) no se registra ninguna baja sostenida de precios en prácticamente ningún sector de la economía.
En cuanto al ''dólar más previsible'' es más un eufemismo para no hablar del real atraso cambiario que sufre la divisa fruto del intervencionismo cambiario (medida antiliberal si la hay). Cuando el gobierno fija un precio máximo o mínimo a bien o servicio también el público percibirá más previsibilidad de precios. Si por caso el gobierno fija el precio de los tomates en $ 10000 el kilo en tanto se mantenga el precio político será previsible para cualquiera que le precio seguirá siendo ese. Pero quede claro que no es lo mismo cuando esa previsibilidad obedece a una medida política a cuando lo hace fruto de un mercado libre. Si el gobierno prohíbe una determinada actividad será previsible para cualquiera que la misma estará vedada durante todo el tiempo que dure la prohibición. Sin embargo, lo que caracteriza los fenómenos de mercado -tal como lo enseñara Ludwig von Mises- es su imprevisibilidad no su previsibilidad.
Dice el genial profesor austriaco al tratar el tema del poder adquisitivo del dinero:
En nuestro mundo no existe nada de cuanto suele denominarse estabilidad y seguridad, circunstancias éstas que el esfuerzo humano nunca logrará imponer en el planeta. Dentro de la sociedad de mercado sólo cabe adquirir y conservar la riqueza sirviendo acertadamente a los consumidores. El estado puede, desde luego, imponer cargas tributarias a sus súbditos, así como tomar a préstamo el dinero de éstos. Ahora bien, ni el más despiadado gobernante logra, a la larga, violentar las leyes que rigen la vida y la acción humana. [2]
Indudablemente, Lacunza no es un economista que profese la Escuela Austríaca de Economía, con todo, es lo más próximo a ella que en el espectro político argentino existe hasta ahora.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario