Por Gabriel Boragina ©
Todos los partidos políticos se llenan la boca hablando de la necesidad de un cambio para la Argentina. Cuando el cambio verdadero que Argentina necesita es volver a poner en práctica la Constitución Nacional.
Se necesita un cambio, no generacional, sino de ideas. No es inventar una nueva teoría política. No es inventar una nueva ideología. No es un nuevo plan o programa político. No es algo políticamente ''nuevo'' lo que necesita Argentina, es cambiar hacia lo que funciona y que se sabe que funciona porque funcionó a la perfección mientras se la aplicó y no son otra cosa que las disposiciones que traía en su articulado la Constitución Nacional de inspiración Alberdiana.
No se necesita un nuevo proyecto de país como dicen los políticos, sus periodistas voceros y, en general, la opinión pública, se necesita volver al proyecto plasmado en la Constitución Nacional fundadora. El proyecto más sensato y lamentablemente, en forma paulatina, abandonado a comienzos del siglo pasado.
De lo anterior dan cuenta libros como La Argentina del Ochenta al Centenario (Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1980). Es una obra colectiva dirigida por Gustavo Ferrari y Ezequiel Gallo, más que un libro de autor único. Reúne trabajos de destacados historiadores argentinos sobre el período comprendido entre la consolidación del Estado nacional en 1880 y la celebración del Centenario de 1910. La organización del volumen privilegia el análisis político e institucional, complementado con estudios económicos, sociales y culturales.
Resumen general
La obra sostiene que entre 1880 y 1910 la Argentina experimentó una transformación sin precedentes. En apenas tres décadas pasó de ser un país con instituciones todavía frágiles y una economía limitada a convertirse en una de las economías agroexportadoras más dinámicas del mundo y en un Estado nacional relativamente consolidado. Sin embargo, ese crecimiento económico convivió con un sistema político restringido, controlado por una élite gobernante que limitaba la participación popular.
Los autores muestran que el período no puede entenderse únicamente como una época de prosperidad, sino como un proceso en el que coexistieron:
· consolidación institucional;
· expansión económica;
· modernización social;
· conflictos políticos crecientes;
· aparición de demandas democráticas que desembocarían en la reforma electoral de 1912.
Principales ejes del libro
1. La consolidación del Estado nacional
El punto de partida es la revolución de 1880 y la federalización de Buenos Aires.
La presidencia de Julio A. Roca logra:
· afirmar la autoridad del gobierno nacional;
· terminar con las guerras civiles;
· consolidar el monopolio estatal de la fuerza;
· organizar definitivamente la administración nacional.
El Estado pasa a convertirse en el gran organizador del crecimiento económico.
2. El modelo agroexportador
Uno de los argumentos centrales es que el crecimiento argentino fue producto de la combinación de varios factores:
· incorporación de millones de hectáreas a la producción;
· llegada masiva de inmigrantes europeos;
· inversiones británicas;
· expansión ferroviaria;
· frigoríficos;
· apertura al comercio internacional.
La Argentina se integra a la economía mundial como exportadora de carne y cereales e importadora de manufacturas y capitales.
3. La inmigración y el cambio social
El libro destaca que la inmigración constituye uno de los fenómenos más importantes del período.
Millones de europeos modifican profundamente:
· la composición demográfica;
· el mercado laboral;
· las ciudades;
· la cultura política.
Buenos Aires deja de ser una ciudad colonial para convertirse en una metrópolis cosmopolita.
4. La Generación del 80
Los autores analizan a la llamada Generación del Ochenta no sólo como un grupo político sino también como una élite intelectual.
Sus rasgos principales son:
· liberalismo económico;
· positivismo;
· confianza en la ciencia;
· secularización del Estado;
· educación pública;
· inmigración como instrumento de progreso.
Sin embargo, señalan que este liberalismo fue más económico que político, ya que coexistió con prácticas electorales poco democráticas.
5. El régimen político
Uno de los aportes más importantes del libro es mostrar cómo funcionaba realmente el sistema político.
Aunque existían:
· Constitución;
· Congreso;
· elecciones,
el poder era ejercido mediante:
· acuerdos entre dirigentes;
· control de los gobernadores;
· fraude electoral;
· influencia presidencial.
El Partido Autonomista Nacional (PAN) dominó la vida política durante gran parte del período.
Nada de lo anterior es hoy suficientemente diferente a lo que lo era entonces.
6. La crisis de 1890
La crisis financiera internacional y el endeudamiento provocan una grave recesión.
Las consecuencias incluyen:
· caída de Juárez Celman;
· Revolución del Parque;
· nacimiento de la Unión Cívica;
· aparición de Leandro N. Alem como figura central de la oposición.
A partir de entonces el régimen comienza a mostrar signos de desgaste.
7. La cuestión obrera
El crecimiento económico ''trae'' consigo:
· sindicalismo;
· huelgas;
· socialismo;
· anarquismo.
Los gobiernos responden alternando:
· reformas;
· legislación laboral incipiente;
· represión.
La conflictividad social aumenta especialmente en los primeros años del siglo XX. En realidad, todo esto no lo trae el ''crecimiento económico'' como dice el libro, sino el cambio de paradigma que el socialismo incipiente implicó en la época.
8. Educación y cultura
Se estudian:
· la Ley 1420;
· la expansión de la escuela pública;
· la alfabetización;
· el desarrollo universitario;
· la prensa;
· la construcción de una identidad nacional.
La educación aparece como uno de los instrumentos fundamentales del proyecto modernizador.
9. El Centenario de 1910
Los festejos muestran una Argentina rica y respetada internacionalmente.
Pero debajo de esa imagen aparecen tensiones:
· huelgas;
· conflictos sociales;
· cuestionamientos al régimen político;
· crecimiento de la oposición.
El Centenario representa simultáneamente el punto más alto del modelo liberal y el comienzo de su transformación.
La interpretación de Ezequiel Gallo
La visión de Gallo se caracteriza por evitar tanto una lectura exclusivamente celebratoria como una condena simplista del período. En su interpretación:
· el crecimiento económico fue real y excepcional;
· el Estado desempeñó un papel decisivo en la organización nacional;
· la estabilidad institucional permitió atraer inversiones y población;
· pero el sistema político restringido generó tensiones que hicieron inevitable su reforma.
Por ello, la democratización iniciada con la Ley Sáenz Peña aparece menos como una ruptura que como la respuesta a los límites del orden político construido desde 1880.
Idea central del libro
La tesis que atraviesa toda la obra puede resumirse así:
Entre 1880 y 1910 la Argentina construyó un Estado nacional sólido y alcanzó una expansión económica y social gracias al modelo agroexportador y a la inmigración. Sin embargo, ese éxito descansó sobre un régimen político oligárquico y poco representativo que, al no incorporar plenamente a los nuevos actores sociales, terminó generando las condiciones para su propia reforma democrática.
Hoy podemos sintetizar que, habiéndose perdido aquella extraordinaria expansión económica, el régimen político continúa siendo oligárquico y poco representativo pese a haber adoptado una amplia reforma democrática.
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