Por Gabriel Boragina ©
Recientemente el afamado economista Roberto Cachanosky criticó al jefe del partido gobernante por su manejo de personalidades destacadas, argumentando que despidos indignos disuaden a profesionales calificados de unirse al gobierno, lo que resulta en equipos mediocres incapaces de resolver problemas estructurales en Argentina.
La renuncia de Daniel Vítolo, titular de la IGJ, ilustra este punto: solicitada por el nuevo ministro de Justicia Mariano Mahiques, Vítolo lamentó no completar reformas contra entidades "intocables" como la AFA, donde impulsaba auditorías y veedores para mayor transparencia.
Cachanosky alude al Capítulo X de "Camino de Servidumbre" de Friedrich von Hayek, que explica cómo regímenes totalitarios atraen a los peores líderes por su disposición a sacrificar principios, un paralelismo que resalta riesgos de inestabilidad en equipos gubernamentales volátiles.
El Capítulo X de Camino de Servidumbre (The Road to Serfdom) de Friedrich A. Hayek se titula “Por qué los peores se colocan a la cabeza” (en inglés: “Why the Worst Get on Top”).Este es uno de los capítulos más famosos y perturbadores del libro, porque Hayek explica por qué, en sistemas que tienden hacia el colectivismo y la planificación centralizada (ya sea de izquierda o de derecha), no es un accidente histórico que terminen dominando personas moralmente peores, cínicas, inescrupulosas o directamente brutales. No se trata de que “el diablo tomó el poder por casualidad”, sino de que el sistema mismo filtra y selecciona a los peores.
Argumento central de Hayek
Muchas personas que simpatizan con ideas colectivistas/socialistas se consuelan diciendo:
“Si Stalin (o Hitler) no hubiera sido tan cruel, el sistema habría funcionado mejor; fue sólo mala suerte que cayera en manos de psicópatas”. Hayek responde: no, no es casualidad ni mala suerte. El sistema colectivista/totalitario necesita precisamente a personas dispuestas a hacer cosas que la mayoría de la población rechaza moralmente. Por eso, en la competencia por llegar al poder dentro de ese sistema, ganan sistemáticamente los que tienen menos escrúpulos.
Las tres razones principales que explica Hayek
1. Selección por el denominador común más bajo
Para formar un grupo numeroso y cohesionado que apoye un plan central muy amplio (que afecta toda la economía y la sociedad), hay que apelar a un conjunto de ideas simples, resentidas y uniformes.
Las personas con valores más refinados, diferenciados, independientes o matizados no se unen fácilmente en masa.
En cambio, los que tienen opiniones más burdas, primitivas o fanáticas sí logran formar un bloque grande y homogéneo → el peor “denominador común” reúne más gente.
2. Disposición a usar la violencia y la coacción.
La planificación central inevitablemente genera descontento (porque no puede satisfacer todas las preferencias individuales al mismo tiempo).
Para imponer el
plan hay que reprimir, expropiar, censurar, encarcelar o peor.
Las personas decentes, con principios morales fuertes, suelen tener
inhibiciones para hacer esas cosas.
Los inescrupulosos, cínicos o sádicos no las tienen → por lo tanto, ellos avanzan más rápido en la jerarquía del poder.
3. La impaciencia con las reglas democráticas y el rechazo a la moral tradicional
En las primeras etapas de un proceso colectivista, la lentitud de la democracia parlamentaria frustra a los planificadores (“¡necesitamos acción rápida!”).
Esto crea
demanda de líderes “fuertes” que pasen por encima de las normas.
Quien está dispuesto a violar las reglas morales y legales ordinarias tiene
ventaja competitiva → otra vez, los peores suben.
Cita clave (parafraseada y muy recordada)
“En una sociedad que tiende al totalitarismo, los inescrupulosos y sin inhibiciones tienen más probabilidades de éxito. El dictador totalitario pronto debe elegir entre ignorar la moral ordinaria o fracasar.”
Contexto dentro del libro
Este capítulo viene después de explicar que la planificación económica centralizada destruye el Estado de Derecho (cap. VI) y lleva al totalitarismo (cap. VII).
Aquí Hayek cierra el círculo: no sólo el sistema destruye la libertad, sino que además degrada moralmente a quienes lo dirigen y lo sostienen.
Por qué se cita tanto hoy (incluso en debates actuales)
El argumento se usa frecuentemente para explicar por qué en gobiernos muy intervencionistas o populistas tienden a predominar perfiles conflictivos, autoritarios, corruptos o dispuestos a polarizar y romper normas. No es que todos los intervencionistas sean malos, sino que el sistema premia sistemáticamente a los que están dispuestos a ir más lejos en la coerción y el cinismo.
En resumen: Hayek no dice que el socialismo atraiga sólo a malvados desde el principio. Dice algo más inquietante: el propio mecanismo de poder colectivista filtra y premia a los peores. Por eso, en su opinión, cuanto más se avanza en esa dirección, más probable es que los “peores” terminen arriba.
Hayek escribió el capítulo pensando principalmente en los totalitarismos de su época, pero su argumento se ha aplicado ampliamente después.
Ejemplos históricos clásicos (los que Hayek menciona o implica directamente)
1. La Unión Soviética bajo Stalin
Hayek señala que el sistema colectivista no atrae a idealistas moderados a largo plazo, sino a personas dispuestas a usar la represión masiva, ejecuciones, gulags y hambrunas inducidas (como el Holodomor). Stalin desplaza a figuras más “intelectuales” o menos brutales (como Bujarin o Trotski) porque el sistema requiere líderes sin escrúpulos para imponer la planificación total. Es el ejemplo paradigmático de que “los peores” suben porque son los únicos que aceptan hacer lo que el plan exige.
2. Alemania nazi (nacionalsocialismo)
Hayek dedica varias páginas a esto. Menciona nombres como Streicher, Ley, Himmler, Heydrich y otros líderes de las SA/SS/Gestapo. Argumenta que no fue un “accidente alemán”, sino consecuencia inevitable: el régimen necesitaba personas dispuestas a violar todas las normas morales (campos de concentración, matanzas masivas, propaganda total). Los “buenos” socialistas o conservadores que apoyaron inicialmente el intervencionismo terminan desplazados por los más fanáticos y despiadados.
3. Italia fascista (Mussolini)
Aunque menos enfatizado que los anteriores, Hayek nota que el fascismo italiano también surgió tras el fracaso de los socialistas moderados en asumir responsabilidades, abriendo paso a líderes autoritarios dispuestos a usar la violencia y la coerción sin límites.
Ejemplos contemporáneos o posteriores que suelen citarse (aplicaciones modernas del argumento). Cuando la gente cita hoy el capítulo, casi siempre lo hace para explicar fenómenos en regímenes con fuerte planificación central, populismo autoritario o concentración de poder:
1. Venezuela bajo Chávez y Maduro.
Muy frecuente en debates latinoamericanos. Se argumenta que el chavismo empezó con promesas socialistas “humanas”, pero el control económico total (expropiaciones, controles de precios, CADIVI) requirió líderes cada vez más autoritarios, corruptos y represivos. Los moderados o técnicos fueron desplazados por los más leales y dispuestos a reprimir protestas, manipular elecciones y usar colectivos armados.
2. Nicaragua con Daniel Ortega
Similar al caso venezolano: de revolucionario “progresista” pasa a un régimen donde la represión (masacres de 2018, presos políticos, control total de medios y economía) premia a los más duros y leales al líder, no a los más capaces o éticos.
3. China bajo el Partido Comunista (especialmente era Xi Jinping)
Se menciona cada vez más: aunque hay crecimiento económico, el sistema de planificación central + control total (Gran Firewall, vigilancia masiva, campos de reeducación en Xinjiang, desapariciones) selecciona a cuadros dispuestos a todo por mantener el poder del Partido. Los reformistas más “liberales” (estilo Deng o Hu) son marginados por los más duros y centralistas.
4. Rusia bajo Putin
Aplicación común: el sistema post-soviético de control estatal sobre recursos clave (energía, medios) favorece a siloviki (ex-KGB/FSB), personas sin escrúpulos dispuestas a envenenamientos, prisiones políticas, guerras y corrupción masiva. Los tecnócratas o liberales económicos iniciales (como en los 2000) fueron desplazados.
5. Otros casos que aparecen en debates (más polémicos)
- Regímenes populistas de izquierda o derecha en América Latina (Bolivia con Evo Morales en su fase final, Ecuador con Correa).
- Algunos lo aplican (controvertidamente) a líderes populistas en democracias debilitadas, argumentando que la polarización y el control de instituciones premian a los más agresivos y menos respetuosos de normas (ej. Trump, Bolsonaro, Orbán, Duterte). Debe agregarse a la Argentina de LLA
- En contextos no totalitarios pero con alta intervención estatal, se menciona cómo ministerios o agencias reguladoras terminan capturadas por burócratas cínicos o grupos de interés corruptos. Tambien LLA en Argentina encaja perfecto en este grupo.
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