Por Gabriel Boragina ©
El tiempo es el juez más implacable de las ideas. No porque cree la verdad, sino porque la revela. Lo que ayer era acusado de exageración o pesimismo, hoy aparece confirmado por la realidad empírica. Esto es exactamente lo que ha ocurrido con el diagnóstico que formulamos en estas páginas el 24 de junio de 2025 en el artículo titulado “El estancamiento no es liberal”.[1]
Allí sostuvimos, contra el discurso oficial y contra buena parte del relato mediático, que la economía argentina no estaba experimentando ningún proceso liberal, sino que se encontraba en una situación de estancamiento estructural.
Hoy, meses después, los propios datos estadísticos y los análisis de economistas como Roberto Cachanosky no hacen más que confirmar esa conclusión.[2]
Pero lo más importante es esto: nosotros llegamos primero a la conclusión. No porque dispusiéramos de más datos, sino porque comprendimos mejor la naturaleza del fenómeno.
Los datos no crean la verdad. Solo la confirman.
Naturalmente esto no significa que Cachanosky desconociera la teoría que expusimos, ya que fue él mismo uno de los que nos la enseñó.
I. Lo que dijimos cuando nadie quería verlo
En nuestro artículo afirmamos que la economía argentina no estaba creciendo, sino que se encontraba encuadrada dentro de la definición técnica de estancamiento.
El estancamiento, como fenómeno económico, no es simplemente una desaceleración, sino una situación caracterizada por la ausencia de crecimiento sostenido, la parálisis de la actividad productiva y la falta de expansión real de la economía.
Y esto era visible, no en los números coyunturales, sino en la estructura misma del sistema.
Porque el liberalismo no se define por el discurso político, sino por los hechos institucionales.
Un país no es liberal porque un gobierno se autodenomine liberal.
Es liberal cuando el Estado retrocede.
Cuando deja de intervenir.
Cuando deja de controlar.
Cuando deja de regular.
Cuando deja de apropiarse de la riqueza ajena.
Nada de eso ocurrió.
Por el contrario, el aparato estatal -salvo en el discurso- permaneció intacto.
Y donde el Estado permanece intacto, el estancamiento es inevitable.
II. La confirmación empírica posterior: los datos que no dejan lugar a dudas
Meses después de nuestro diagnóstico, el economista Roberto Cachanosky describió exactamente el mismo fenómeno, pero esta vez utilizando datos estadísticos concretos.
Su conclusión fue categórica:
La economía argentina no está creciendo.
Está estancada.
Los datos que expuso son contundentes.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) muestra una economía completamente plana.
No hay expansión.
No hay recuperación.
No hay crecimiento genuino.
Al mismo tiempo, el sector privado formal perdió 196.000 puestos de trabajo entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025. (Ambito)
En ese mismo período, cerraron aproximadamente 15.000 empresas. (Ambito)
Es decir:
Menos empresas.
Menos empleo.
Menos actividad.
Menos crecimiento.
Esto no es una expansión.
Es un estancamiento.
Cachanosky lo expresó con claridad inequívoca: no estamos en un proceso de recuperación económica ni de crecimiento. Estamos en un proceso de estancamiento con inflación. (Ambito)
Exactamente lo que nosotros habíamos señalado meses antes.
III. La diferencia fundamental: nosotros explicamos la causa, los datos solo muestran el efecto
Aquí es donde aparece la diferencia crucial entre ambos análisis.
Los datos muestran que la economía está estancada.
Pero no explican por qué. Lo que, repetimos, no significa que Cachanosky desconocería la causa. Simplemente la da por sabida, ya que la explicó muchas veces antes.
Nuestro artículo sí lo explicó, recordando sus enseñanzas previas y dadas por conocidas en su nota.
Porque el estancamiento no es un accidente estadístico.
Es la consecuencia inevitable de un sistema que no ha abandonado el intervencionismo.
El liberalismo no produce estancamiento.
Produce crecimiento.
Produce inversión.
Produce expansión.
Produce prosperidad.
El estancamiento es el resultado de la intervención estatal persistente.
Es el resultado del control.
Es el resultado de la regulación.
Es el resultado de la confiscación indirecta a través de impuestos, inflación y controles.
Es el resultado, en definitiva, de la ausencia de liberalismo real.
No de su presencia.
IV. El error central del discurso dominante
El error más grave que se comete hoy es atribuir al liberalismo los efectos de políticas que no son liberales.
Es un error conceptual.
Y es un error intelectual.
No se puede atribuir al liberalismo lo que ocurre en un sistema que sigue siendo profundamente estatista.
Es como culpar a la medicina por la enfermedad de un paciente que nunca recibió tratamiento.
Lo que fracasa no es el liberalismo.
Es su ausencia.
V. La anticipación de nuestro diagnóstico
Nuestro artículo no necesitó esperar la confirmación estadística posterior.
Porque el estancamiento no es un fenómeno que se detecta primero en los datos.
Se detecta primero en las instituciones. Y Cachanosky lo sabe.
Cuando el Estado no retrocede, el crecimiento no aparece.
Es una relación causal.
No una coincidencia.
Los datos que hoy presenta Cachanosky no refutan nuestro análisis.
Lo confirman.
Lo validan.
Lo verifican.
Demuestran que el diagnóstico era correcto. Porque él fue uno de los primeros en dar ese mismo diagnostico que nosotros simplemente recordamos.
VI. La conclusión que hoy resulta ineludible
La economía argentina no está experimentando un proceso liberal.
Está experimentando un proceso de estancamiento.
No hay crecimiento estructural.
No hay expansión sostenida.
No hay transformación institucional.
Y donde no hay transformación institucional, no puede haber crecimiento genuino.
El estancamiento que hoy muestran los datos es la consecuencia directa de la continuidad del aparato estatal.
No de su desmantelamiento.
No de su reducción.
No de su desaparición.
Porque eso nunca ocurrió.
VII. La verdad, tarde o temprano, siempre se impone
Los datos tienen una virtud:
No pueden mentir indefinidamente.
Tarde o temprano terminan confirmando lo que la teoría correcta ya había demostrado.
Eso es exactamente lo que ha ocurrido aquí.
Nosotros lo dijimos antes. El también, mucho antes.
Hoy los datos lo confirman.
El estancamiento no es liberal.
Es estatista.
Siempre lo fue.
Y siempre lo será.
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