Industrialización

Industrialización

Especialización y costos


 

Por Gabriel Boragina ©

‘’Es importante notar que, a medida que la especialización aumenta la productividad individual de cada participante en su propio campo, baja su costo de oportunidad y a su vez aumentan las diferencias entre habilidades’’[1]

La especialización es posible cuando el ser humano es capaz de aprender algo y a repetirlo en el tiempo. Sin la condición previa del aprendizaje ninguna especialización seria realizable. No es que el autor la ignore sino que sencillamente la da por supuesta. La tecnología muchas veces suple la incapacidad o dificultad de ciertas personas para aprender. En dicho sentido, el factor tecnológico es importantísimo para conseguir especializarse en prácticamente cualquier actividad.

Es un hecho que la especialización aumenta la cantidad producida y al hacerlo reduce sus costos.

‘’A medida que sus costos disminuyen, cada quien puede ofrecer en pago mayor cantidad a menor costo, incrementando así los beneficios y la riqueza de todos’’[2]

Entre los costos que se reducen se cuenta el tiempo de aprendizaje. Una vez aprendida una determinada actividad ya no es necesaria aprenderla nuevamente, dado que la misma repetición de ella opera como un continuo reaprendizaje. Pero también se reducen otros costos más:

‘’Cuando Pedro aumenta su propia productividad en hacer pan, el pan con el que paga le cuesta menos. Con este ahorro podrá pagar a Juan más pan, incluso incurriendo en un menor costo, lo mismo que aumentar su demanda por ropa y por otras cosas en el mercado’’[3]

Por ejemplo, si en 5 hs. Pedro hace 10 panes, su costo en tiempo por cada pan es de 0.5. En este caso hace 2 panes por hora.

Pero si en esas mismas 5 horas hace 100 panes, su costo pasa a ser de 0,05. A la vez que en esta situación pasa a hacer 20 panes por hora. Con relación al caso anterior ahora dispone de 90 panes más para intercambiar con un costo unitario mucho menor a la del primer escenario. Con esa producción adicional podrá comprar más ropa a Juan u otras cosas a otras personas.

 ‘’Es así como todos compartimos el beneficio de la creciente productividad de cualquier otra persona. Todos somos partícipes del beneficio derivado de la baja de costos de los demás y así logramos entender por qué a todos nos conviene la prosperidad ajena’’[4]

El incremento de la producción tiene como efecto directo en el mercado libre la reducción de los precios de cada unidad adicional que se lanza al mercado. No hay que perder de vista que la condición sigue siendo que el mercado se mantenga inadulterado de injerencias gubernamentales, porque los beneficios que se vienen describiendo en los párrafos precedentes se disiparían de ocurrir lo contrario.

Si el mercado se interfiere, la prosperidad sólo se consigue explotando a otros que es lo que normalmente ocurre en aquellos lugares donde las autoridades toquetean la economía.

‘’Es sabido que muchas personas que hacen trabajos intensivos, como los barberos, por ejemplo, no aumentarán significativamente su propia productividad con el correr del tiempo, porque no pueden automatizarse. Pero aun así, un barbero en Chicago gana más que otro en Guatemala, porque las personas con las que comercia el barbero en Chicago son más productivas y ricas que los clientes del barbero en Guatemala’’[5]

La diferencia la hace el stock de capital que es mayor en un lugar que en el otro. En consecuencia, las retribuciones son mayores donde hay más capital. Otros autores dan otros modelos del mismo tipo. Por ejemplo, es clásico el del albañil que se traslada de un país pobre a otro rico. Es la misma persona, y sus habilidades en el manejo de la cuchara y la mezcla de cal y cemento son las mismas en un sitio que en el otro. Sin embargo, sus servicios serán más caros en el país rico que en el pobre de donde era originario. Nada tienen que ver en la diferencia salarial sus condiciones personales y habilidades. Es la discrepancia en la cuantía de capital en ambos lugares lo que cuenta.

‘’En Chicago los trabajadores pueden pagarle más al barbero, precisamente porque su costo de oportunidad es más alto si ellos mismos se cortan el pelo y, además, si quieren que el barbero permanezca en su negocio y les atienda, tendrán que mantenerlo satisfecho pagándole mejor’’[6]

Este es otro ángulo desde el cual se analiza la misma cuestión. El costo de oportunidad referido es el de los trabajadores y no el del peluquero. Pero insistiremos que, de todos modos, los clientes en su nueva localidad (Chicago) quiéranlo o no deberán pagar más que en Guatemala porque de lo contrario no encontraran peluqueros que acepten cobrar menos que el precio de mercado para la actividad.

Es que se pasa por alto que los costos también son más elevados donde el capital es mayor. Y los costos del peluquero serán mayores en Chicago que en Guatemala por lo que necesariamente tendrá que cobrar más caros sus servicios que los que prestaba en Guatemala. Es que se pierde de vista que cuando se dice que el nivel de vida en los EE.UU. es mayor también se quiere decir que mantenerlo cuesta más.

‘’También las áreas geográficas se especializan con el tiempo. Unas se desarrollan como agrícolas, otras como industriales, otras como comerciales. Actividades específicas suelen concentrarse en los llamados clusters. Por ejemplo, la manufactura textil en las Carolinas, las compañías de seguros en Connecticut, los pisos de cerámica en Italia, la electrónica en Silicon Valley, lo relojes en Suiza, etcétera’’[7]

La especialización asimismo es conforme a las ventajas comparativas entre países, zonas o localidades. Y las industrias que se dedican a una misma actividad tienden a concentrarse en determinados lugares. Estas concentraciones procuran aprovechar (en algunos supuestos) ventajas naturales, como en el caso de Sudamérica las actividades agrícola-ganaderas, especialmente en Argentina, Brasil. Paraguay y Uruguay. Y las extractivas o mineras en Chile, Perú, Bolivia, Venezuela y una combinación de ambas en Colombia, pese a que en todos los países nombrados pueden observarse producciones de todo tipo en diversas escalas.



[1] Manuel F. Ayau Cordón Un juego que no suma cero La lógica del intercambio y los derechos de propiedad Biblioteca Ludwig von Mises. Universidad Francisco Marroquín. Edición. ISBN: 99922-50-03-8. Centro de Estudios Económico-Sociales. Impreso en Guatemala. Pág. 36

[2] Ayau Cordón M. F. Un juego que…ibídem pág. 36

[3] Ayau Cordón M. F. Un juego que…ibídem pág. 36

[4] Ayau Cordón M. F. Un juego que…ibídem pág. 37

[5] Ayau Cordón M. F. Un juego que…ibídem pág. 37

[6] Ayau Cordón M. F. Un juego que…ibídem pág. 37

[7] Ayau Cordón M. F. Un juego que…ibídem pág. 37

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