A confesión de parte relevo de prueba

Por Gabriel Boragina ©

La candidata del oficialismo adoptó como consigna de campaña el eslogan "Cuenten conmigo para lo que falta". Cuando me enteré, no pude evitar reflexionar que no podía resumir de forma más perfecta la completa ineptitud que ha demostrado en su gestión de gobierno.
En efecto, un candidato político al aspirar a un cargo de la misma naturaleza, normalmente procede a presentar a la sociedad de la que espera sus votos, su plan o programa de gobierno, o en el caso argentino y en los últimos tiempos, los políticos habitualmente se limitan a declamar frente a las cámaras y micrófonos las promesas que, según nos dicen, "cumplirán" durante sus respectivos gobiernos.
Va de suyo que, todos estos programas, planes o promesas, declamaciones o como quiera el lector llamarlas, contemplan las "realizaciones" a cumplir durante los cuatro años que, ya sabe el político en cuestión de antemano, durará su mandato. La señora de la cual hablamos aquí, desde luego, no ha sido una excepción a esta regla, ya que nadie como ella ha declamado y usado tanto cámaras y micrófonos para hacerle saber a todo aquel quien quisiera escucharla qué es lo que "haría" durante el periodo de su gestión.
Pues bien, resulta ser que al finalizar este periodo, nos venimos a enterar por boca de la propia candidata que aun "le faltan cosas por hacer", con lo que ella misma esta confesando que mintió a sus electores aquella vez que la eligieron, prometiendo que haría lo que ahora admite que no hizo, porque nos dice que "le falta" por hacer, y que "necesita" otros cuatro años más para "hacerlo".
En realidad, si la Sra. Kirchner lo que quiso decir es que le falta por hacer todo lo bueno que prometió y no cumplió, bueno, en este último caso, es indudable que está diciendo la verdad, ya que resulta extremadamente difícil, por no decir imposible, encontrar alguna cosa buena en su gestión. No obstante, no nos parece que sea ese el sentido de lo que esta mujer ahora nos está diciendo, ya que, precisamente no se trata de una persona que se haya caracterizado por decirnos jamás la verdad, sino que, por el contrario, siempre que ha podido nos ha mentido.
Si en cambio, lo que la señora quiere decirnos es que le falta por hacer más de lo que ya ha hecho de mal, estamos frente a un caso de patología, en la que el paciente no reconoce el completo desacierto de sus actos (aunque, como ya hemos explicado en otra parte, estamos seguros que no es la señora la que gobierna, sino que otros lo están haciendo por ella. Una persona de las características de la Sra. Kirchner no está condiciones de gobernar, ni siquiera su jardín, no digamos ya su casa).
Pero lo importante es volver al eslogan de su campaña, que en vísperas de su aspiración a la reelección, resulta un excelente resumen hecho por ella misma de toda su gestión. Y como dijimos, admite con sinceridad (quizás la primera vez que hace uso de este atributo desde que asumió su cargo) que al final de su gestión no ha hecho todo lo que nos prometió y nos pide que le demos otra oportunidad para que lo haga. Pero cabe reflexionar sobre ese "todo" que nos dice "le faltó hacer" ¿cuánto será realmente en tiempo lo que necesitará para "completarlo"? y ¿qué garantías concretas tenemos que, si no pudo cumplir en los pasados cuatro años, cómo podemos estar seguros que esta vez sí cumplirá en los próximos cuatro? y ¿si al cabo de los venideros cuatro años, nos vuelve a confesar que "le faltan" cosas por hacer y nos pide cuatro años más? La realidad es que la señora no está en condiciones de hacer cosa alguna en política, las prometa o no las prometa. No puede cumplir con nada. En primer lugar, porque no tiene plan alguno, y lo más importante: no tiene capacidad intelectual alguna para forjar plan de ninguna índole. Esta es pues, la triste realidad. Y sólo es triste para los argentinos, porque en lo que atañe a la Sra. Kirchner no parece darse cuenta de cosa alguna, excepto que -según ella- vivimos "en el mejor de los mundos".
La señora sólo está en condiciones de hacer lo que esos "otros", que son los que gobiernan el país desde las sombras y los que, por consecuencia, también la gobiernan a ella, le indiquen y le programen minuciosamente. Sus allegados políticos, que fungen como asesores, ya sean formales o informales, usan a la señora como un símbolo (la llevan a decir discursos, la entrenan para que gesticule en la tribuna, ante las cámaras, y... no mucho mas). No le pidamos a la señora Kirchner lo que la señora no está en condiciones de ofrecernos, por mucho que ella quisiera, suponiendo –además- que se tratara de una "buena persona", aspecto este último que también ofrece algunas dudas.
Ciertamente, a la señora le falta mucho por "hacer" o mejor dicho, todo por hacer, el punto no es este, sino que no tiene ninguna capacidad ni intelectual, y -mucho menos- política, ni habilidad alguna para poder hacerlo. Si consideramos, además, que conforme hemos venido afirmando desde hace tiempo, la señora coejerció el poder con su esposo desde el año 2003 y se supone que su gobierno iba a constituir una "profundización" de lo hecho por Néstor Kirchner (lo que fue declamado hasta la saturación por esta mujer), resulta más alarmante su confesión de que, aun así y todo, todavía "le faltan" cosas por hacer. Significa, hablando claramente, que en los últimos ocho años, ni su marido ni ella han cumplido con lo que han prometido. Si no fuera este el caso, y siendo que la señora se jacta de ser una continuadora de la gestión de Néstor Kirchner, podemos afirmar, sin lugar a ninguna duda, que la administración de ambos ha sido el más absoluto y profundo fracaso de toda la historia argentina y ¿todavía nos piden más tiempo que los ocho años que estuvieron al frente del poder? ¿Cómo calificaría el lector una petición de tal naturaleza?
En realidad, lo que a la señora le falta (pero, por lógica, no puede decirlo abiertamente) es tiempo para seguir enriqueciéndose en lo personal, familiar, con sus amigos, conocidos, partidarios, sus sindicalistas obsecuentes, etc., los que -al fin de cuentas-, y por muchos que sean, no dejan de constituir una minoría, en contraste con la inmensa población argentina que los sufre. Este es, verdaderamente, el tiempo que la señora "necesita", lo que le falta para poder seguir expoliándonos a su gusto y al gusto de su séquito de obsecuentes.

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