Industrialización

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Economías de escala, de diversificación y división del trabajo

 Por Gabriel Boragina ©

‘’Los economistas distinguen entre economías de escala y economías de diversificación o de espectro, ya que es una variante de la economía de escala ¿Cuál es la economía de diversificación? La que hay en el supermercado ¿Por qué hay supermercados? Porque tienen economías de diversificación, vas a un solo sitio donde puedes comprar carne, un par de zapatos, un DVD, cortarte el pelo, comprar un poco de verdura e ir al banco, porque haces muchas cosas en un solo sitio. Bueno, la ley tiene economías de escala y de diversificación. Los códigos, la legislación, te permiten hacer con el costo de una ley resolver una pluralidad de conflictos futuros y de todo tipo, de manera que solucionas el problema de la escala (cantidad) y el problema de la diversificación (cualidad). Entonces la ley objetivamente tiene economías de escalas, por tanto tiene sentido hacer derecho a través de leyes. Es económicamente más rentable producir el derecho a través de leyes, a condición de que las leyes sean eficientes’’[1]

La realidad es que de la misma manera que, todo monopolio tiende de un modo verificable a su propia expansión, y desde que el estado-gobierno tiene el monopolio de hacer leyes, la proliferación de leyes desdibuja bastante este esquema ideal que nos presenta el autor en la cita de arriba.

Por otra parte, lo que dice podría ser relativamente cierto en el área del derecho civil, pero por desgracia no nos dice nada de las otras ramas del derecho, sobre todo las que se relacionan con el derecho estatal en el sentido del derecho administrativo, aduanero, fiscal, agrario, aeronáutico, naviero y las diversas sub-ramas de estos que fueron apareciendo a medida que el gobierno-nación iba apoderándose de más y más porciones de lo que otrora eran actividades exclusivamente privadas, dando lugar al desgraciado fenómeno del intervencionismo que tan bien explicara L. v. Mises.

La expansión estatal necesitaba de leyes que no solo la acompañara sino que la justificaran. Estas leyes -de un modo o de otro- privilegiaban las actividades estatales y subordinaban las de los privados o particulares. Podrían ser eficientes para la burocracia estatal pero ello implica que resultan ineficientes para los particulares.

También se pasa por encima en el tema, no sólo las leyes que se superponen entre si sino las que se contradicen con otras y -muchas veces- hasta consigo mismas. Y también no se analiza el problema de la continua derogación de leyes que son reemplazadas por otras diferentes a las derogadas.

Quizás en el pasado, cuando existían menos leyes y estas eran más sencillas podría darse el cuadro que hace la cita anterior. Pero difícilmente en la actualidad. En fin, todas cuestiones que se dejan de lado y que forman parte de la realidad cotidiana de todos aquellos que estamos inmersos en el mundo legal.

En favor del autor digamos que siendo peruano y desconociendo nosotros el sistema legal de ese país, quizás las cosas sean en el Perú más cercanas al esquema que describe. Lo cierto es que la realidad legal argentina no tiene casi nada que ver con leyes que tengan economías de escalas pero si de diversificación. Tanta diversificación que leyes que supuestamente tratan del mismo tema no tienen nada que ver unas con las otras.

‘’No solamente tiene economías de escala, la ley como fuente del derecho tiene ventajas comparativas con cualquier otra fuente del derecho. ¿Qué es esto de las ventajas comparativas? Primero, recordemos el concepto de división del trabajo. Por este concepto cada uno de nosotros tendera a hacer aquello que puede hacer mejor, es decir, todos nosotros podemos hacer todo, pero sucede que cada uno de nosotros tendera a hacer lo que puede hacer mejor. Eso no significa lo que más te gusta. Yo quisiera ser modelo de pasarela, obviamente no tengo las condiciones para serlo. De manera que yo he terminado hablando en público, hablando y dando clases porque aparentemente puedo hacerlo mejor que desfilar en ropa interior. Pero cada uno de nosotros tiende, por consiguiente, a hacer lo que puede hacer mejor. La tesis de Smith es que si cada uno de nosotros tiende a hacer lo que puede hacer mejor, cooperando entre nosotros podremos organizar espontáneamente una sociedad y desarrollar los mercados. Si cada uno de nosotros tiende por naturaleza a hacer lo que mejor puede hacer, la clave es la cooperación’’[2]

Es una forma sencilla, fácil y rápida de explicar la teoría de la división del trabajo y las ventajas comparativas. El principio de la división del trabajo ha demostrado a través de los tiempos su superioridad sobre su opuesto: el del colectivismo, en el que todos deben hacer de todo y no especializarse en nada. En realidad, el mundo económico en sus comienzos fue inconscientemente colectivista.

En la tribu todos debían contribuir por igual en las tareas comunes y -de la misma manera- en la propiedad que esas tareas dieron como resultado. Si todos trabajaban las cosas, era como implícito que las cosas deberían pertenecer a todos los que las trabajaban. Nadie podía ser dueño exclusivo de nada que no perteneciera también al resto de la tribu. La consecuencia de este sistema primitivo de organización económica es muy conocida, aunque a veces olvidado, sobre todo por los autores utópicos. La producción colectiva siempre era insuficiente, rústica y de mala calidad, y dado que el consumo era irracional (ya que la propiedad privada no existía) los stocks se agotaban rápidamente.

Esto obligó a las tribus y pueblos antiguos (de a apoco y como si fuera un mal menor) a ir reemplazando la propiedad común por la privada o individual, advirtiendo que por esta vía los recursos no solo duraban más sino que podrían acrecentarse.

Tardó mucho tiempo la humanidad en descubrir el principio teórico que explica que la escasez era una realidad de la naturaleza, y que la propiedad común o colectiva no solucionaba el problema sino que lo agravaba. Sólo unos pocos pensadores iluminados empezaron a atisbar el problema.


[1] Enrique Ghersi ‘’El costo de la legalidad’’. publicado por institutoaccionliberal • 16/01/2014 • El costo de la legalidad | Instituto Acción Liberal http://institutoaccionliberal.wordpress.com/2014/01/16/el-costo-de-la-...

[2] Ghersi ‘’El costo…’’ Ibídem.

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