Proporcionalidad fiscal y marxismo

 Por Gabriel Boragina ©

"En general se consideran los siguientes argumentos a favor de la proporcionalidad: a) El impuesto proporcional es más simple y de más fácil aplicación que el impuesto progresivo; b) La mayor parte de los servicios de los Estados modernos redundan en beneficio de las clases más numerosas y menos ricas de la Nación; c) Las estadísticas demuestran que las pequeñas fortunas son las más numerosas y representan la mayor parte de ¡a riqueza nacional: si se adoptara un impuesto progresivo cuyas cuotas inferiores fueran moderadas, todas esas pequeñas fortunas rendirían menos que con un impuesto progresivo; d) el impuesto proporcional es el más justo de todos; "el que tiene mucho paga mucho; el que tenga poco paga poco''."[1]

Todos estos argumentos son sustancialmente ciertos, sin que justifiquen la aplicación de impuestos. Pero, como venimos diciendo: mientras la gente crea que "debe" pagar impuestos estos seguirán existiendo, entonces de lo que se trata, en rigor, es que ocasionen el menor daño posible en los patrimonios particulares. Entendemos que hay un error involuntario en el punto c) y que debería decir lo siguiente: "todas esas pequeñas fortunas rendirían menos que con un impuesto proporcional".

Es claro que el impuesto proporcional no es el más "beneficioso" sino el menos perjudicial para el contribuyente, y el más perjudicial de todos es el impuesto progresivo. Por esta razón fueron Marx y Engels sus más entusiastas propaladores, hasta el extremo de haberlo incluido en uno de los tristemente célebres 10 puntos de su Manifiesto Comunista, medida para alcanzar el comunismo de tanta importancia para sus padres que fue ubicado en la posición número dos si entendemos que los 10 puntos indican un orden de importancia de mayor a menor. En efecto, el mencionado ítem reza textualmente de la manera siguiente: "2. Imponer un duro y progresivo impuesto general sobre la renta de las personas físicas." [2]

Como se aprecia, Marx y Engels -fervientes enemigos del capital- sabían perfectamente (y mucho mejor que los autores "modernos") que gravando la renta era la mejor manera de destruir el capital privado haciéndolo pasar a manos estatales. Y si bien los nueve puntos restantes son todas acciones directas contra el capital privado, el hecho de haber colocado en el puesto número dos la ferviente y rotunda recomendación de "Imponer un duro y progresivo impuesto general sobre la renta de las personas físicas" indica que los fundadores del comunismo están enseñando a los políticos a comenzar por ahí, porque una vez que el impuesto opresivo ya esté en vigor será muchísimo más fácil continuar con el programa de los nueve puntos restantes. Los comunistas no acostumbran a dejar nada al azar cuando se trata de apoderarse de la propiedad ajena.

Es en el marco de tal propuesta que los mismos Marx y Engels explican en sus propias palabras que:

"El proletariado debe aprovechar su supremacía para arrebatar el capital a la burguesía, centralizando todos los medios de producción en manos del Estado, o sea, en manos del propio proletariado constituido ya en clase rectora. Sólo mediante despóticas agresiones al derecho privado de propiedad y a las demás instituciones en que se basa la producción burguesa podrá ello alcanzarse. Y si bien habrá, al principio, que recurrir a arbitrismos carentes de justificación desde un punto de vista económico, la propia mecánica de tales medidas hará inevitables sucesivos ataques al orden social, con lo que se acabará por revolucionar enteramente el actual sistema productivo."[3]

Seguidamente a este párrafo pasan a enumerar los 10 puntos siendo el segundo el transcripto más arriba. Bien claro tienen entonces Marx y Engels que el impuesto progresivo es una de las armas más letales junto a las otras que recomiendan para destruir el capital que -en suma- era el propósito que perseguían. Véase como identifican dichos autores el capital con el "derecho privado de propiedad". Solo después de la propiedad ubican "a las demás instituciones"

"Les adversarios de este impuesto rebaten, con relativo éxito dichos argumentos, afirmando que los servicios que presta el Estado a cada ciudadano no están proporcionados a los impuestos que debe oblar. Por otra parte, sostienen, las grandes fortunas son en su mayoría un producto del medio social y reciben del Estado mayores garantías de protección y de seguridad que las pequeñas. Por otra parte, decía Juan B. Say, el impuesto proporcional es más oneroso para el pobre que para el rico; el 10 % de un haber modesto acaso prive de lo necesario, mientras que, si se trata de una gran fortuna, el 10 % representará una reducida parte de lo superfino."[4]

Ya hemos cuestionado el concepto de "servicios" del "estado". Estos son pocos y malos, lo que tornan más gravosos los impuestos que se cobran con el pretexto de "brindarlos". Basta recorrer cualquier establecimiento educativo estatal de cualquier nivel (primario, secundario, universitario) u hospitales "públicos" para comprobar el deplorable estado y peor "servicio" de los mismos. Bien se ha dicho que el "estado" ni educa, ni cura. En Argentina, al menos, que tiene una de las presiones fiscales más altas del mundo esto es una realidad comprobada por nosotros mismos a diario.

El párrafo en su totalidad es de clarísima inspiración marxista, y el autor de la cita muestra su indisimulable simpatía cuando expresa -en cuanto a los impuestos proporcionales- "Les adversarios de este impuesto rebaten, con relativo éxito dichos argumentos". Ya vimos que no existe "éxito" alguno en la supuesta refutación al impuesto proporcional, sino que se lo rechaza, simplemente, porque -como enseñaron Marx y Engels- un impuesto proporcional no cumple con su misión de atacar a la propiedad privada que es -en suma- la enemiga de los gobiernos y contra la cual estos luchan, con la misma eficacia de agresión que tendría un impuesto progresivo, mucho más letal y más destructivo de la propiedad que el proporcional, y por eso también el más apreciado por los ejércitos de burócratas, ávidos de parasitar del trabajo productivo fruto del capital. .


[1] Mateo Goldstein. Voz "IMPUESTOS" en Enciclopedia Jurídica OMEBA, TOMO 15, letra I, Grupo 05.

[2] Vid. Manifiesto Comunista (1848), Marx y Engels, págs. 74 y 75 (Progress Publishers), Moscú, 1975, edición en lengua inglesa.

 [3] Manifiesto Comunista, op. cit.

[4] Goldstein, M. ibídem.

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