La "caída" del comunismo

Por Gabriel Boragina ©

1.       Sobre la "caída" del comunismo

Es un lugar común en la mayoría de los análisis contemporáneos, dar por sentado que, en el año 1989, tanto el socialismo como el comunismo "desparecieron" de la faz de la tierra, o poco menos que eso. Yo no comparto esa visión, y el propósito de estas líneas es darle al lector alguna explicación del por qué mi disidencia sobre lo que ya, puede decirse, es un lugar común entre la mayoría de los intelectuales sociales.  Para tratar de expresarlo con la mayor claridad y brevedad que me es posible, lo que sucedió en el año indicado fue que, algunos gobiernos en la Europa oriental de signo comunista cayeron del poder. Esto, en principio, es algo bastante diferente a afirmar a boca de jarro que el comunismo "cayó" o "desapareció" o "sucumbió". El sistema comunista pervive en la mente de muchas personas como ideología potable, los comunistas convencidos no han dejado de ser comunistas por el fracaso de la URSS o de sus países satélites, ya que ninguno de ellos considera que el sistema fracasó, sino que, por el contrario, creen que sucumbieron algunas cuestiones metodológicas que -según ellos- no invalidan al sistema como "un todo". Es decir, siguen viendo el sistema comunista como consistente y solo critican la metodología de aplicación, la que juzgan que fue errónea. No hacen una crítica de fondo, ni mucho menos, se hacen una autocrítica. Nada de eso. Es como decir que solo creen que se equivocó el camino hacia el objetivo: la sociedad comunista, pero de ninguna manera abandonan creer que el objetivo deba ser otro diferente a este último.
Lo que se malinterpreta como la "caída" del comunismo, en realidad hay que leerlo como un triunfo del intervencionismo socialdemócrata, o puesto en términos más sencillos: lo que determinó el fracaso de esos gobiernos comunistas fue el hecho de que muchas personas creyeran que los métodos violentos del estado comunista no eran apropiados para conducir a las gentes hacia el bienestar material o económico como se profesaba antes, por lo que pasaron a creer que era necesario girar hacia una vía más "moderada", siempre sin perder de vista el objetivo final. En esa década de 1990 entonces se abandonó la pretensión de lograr la sociedad comunista y se la reemplazó por la de conseguir la sociedad socialista, es decir, dar un paso hacia atrás en el camino que conduce del socialismo al comunismo.
Pero como los socialistas, a su vez, se hallaban muy desprestigiados por haberse empeñado durante décadas que el camino al comunismo era por la vía del socialismo, se decidió dar un nuevo paso hacia atrás y volcarse hacia la socialdemocracia. De esta suerte, quedó configurado el mapa mundial, con naciones ex comunistas devenidas en socialdemocracias, algunas más o menos socialistas que otras, pero todas dentro del marco amplio al que da lugar el término socialismo, que cobija un abanico de intervencionismos más o menos graduales, de modo tal que, podemos decir que ese es el marco político y económico de nuestros días desde la falsa "caída" del comunismo. Es importante aquí señalar que, se ha optado por la socialdemocracia –insistimos- como un camino, sin renunciar al objetivo final: la sociedad comunista. Las discrepancias que se suscitan es que, mucha gente mal informada o formada, ha interpretado todos estos sucesos como la "desaparición" del comunismo y aun también la del socialismo en el mapa mundial. He aquí el grave error que dejamos denunciado.

2.    El "triunfo" del capitalismo

Un error, no menos grave, consiste en leer todos los sucesos narrados como un supuesto "triunfo" del capitalismo. Suponer semejante falacia implica, sin lugar a duda, no tener siquiera la menor idea de en qué consiste el capitalismo, y ello pese a que no han dejado de haber autores que se han esmerado en su explicación (por ejemplo Ludwig von Mises, Friedrich A. von Hayek, Murray N. Rothbard , Alberto Benegas Lynch (h) y muchísimos más). Yo mismo he tratado de aportar mi humilde granito de arena en dicha misión, publicando un libro que lleva por título Socialismo y capitalismo. Nadie que hubiera leído la enorme cantidad de trabajos publicados por los nombrados y muchos de sus brillantes discípulos, puede sostener con seriedad ninguna, que lo que a hoy existe en la Europa oriental y en el Asia misma, se asemeja a nada parecido a un sistema capitalista. Como sumo, podrá decirse que en la maraña de medidas intervencionistas que allí rigen podremos encontrar alguna que otra perdida medida aislada con cierto tinte de economía de mercado, pero el examen riguroso, tanto de los sistemas políticos de la ex naciones satélites de la órbita soviética, como en China mismo, nos informa que los sistemas allí vigentes a la fecha son intervencionismo puro, o menos puro, según sea la tendencia que este intervencionismo tenga hacia el socialismo, la que como he explicado en la obra precedentemente citada, puede ser de mayor o menor grado, señalando allí como detectar unos casos de los otros.    
No resulta simple ni tan sencillo como una mayoría de personas hoy en día lo creen, desembarazarse de la mentalidad anticapitalista que campea en la generalidad de las conciencias, no ya tan sólo del mal llamado mundo ex comunista, sino, y quizás bastante mas preocupante, de la que anida en la mayoría de aquellos que creen vivir y dicen "defender" un mundo libre. Si esta mentalidad descuella entre los occidentales que se jactan de no haber padecido los horrores del régimen comunista ¿puede razonablemente esperase mucho más o simplemente mas de aquellos que si, tuvieron la desgracia de sufrir aquellos regímenes?




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