Neoliberalismo vs liberalismo

Por Gabriel Boragina ©

Según la definición del profesor C. Sabino:
"neoliberalismo. Corriente política de pensamiento que comparte los fundamentos filosóficos y doctrinarios del liberalismo, pero que se aparta de las proposiciones concretas defendidas por el liberalismo clásico hasta comienzos del siglo XX. El neoliberalismo acepta que el Estado puede tener un papel definido en la economía, especialmente en cuanto a la conservación de los equilibrios macroeconómicos y el desarrollo de una limitada política social, pero comparte con los liberales de los siglos XVIII y XIX su misma convicción sobre las virtudes de una economía de libre mercado y las ventajas de un ordenamiento que estimule el desarrollo libre de la persona humana en todos los campos de actividad."[1]
El Dr. A. Orgáz expresa que:
"Por otra parte, el Estado garantiza a todos el libre goce de sus libertades esenciales y sólo interviene para hacer posible el juego pacífico de las relaciones entre los individuos , salvo en el campo de las actividades laborales en que una nueva y actual concepción del liberalismo —llamada neoliberalismo— autoriza al Estado para intervenir en protección de los más débiles, a fin de asegurar, precisamente, la libertad de todos: la abundante legislación, constantemente acrecentada, con el fin de humanizar el trabajo en todos los sectores, en cuanto a la seguridad, salud y respeto de los obreros varones y mujeres, a la jornada máxima, a los sueldos y salarios, a los descansos y a otros muchos aspectos, traduce bien la preocupación del moderno liberalismo por proteger los derechos de quienes están más expuestos a restricciones excesivas."[2]
De su lado, el profesor Dr. Alberto Benegas Lynch (h) dice:
"Ya nos hemos ocupado ad nauseam de la fantasía “neoliberal”, ahora sólo nos circunscribimos a decir que no existe por dos motivos. Primero porque el prefijo es un invento que no se concreta en ningún intelectual del liberalismo: es una etiqueta que no tiene base de sustentación alguna. En segundo término, si recurrimos a una expresión que sí tiene sentido tal como es el liberalismo y sabemos de qué estamos hablando, no tenemos más que espiar un poquito los acontecimientos que nos rodean para percibir que cada vez más el estado omnipotente succiona una porción mayor de los ingresos de la gente a través de los más variados artilugios."[3]
Tanto C. Sabino como A. Orgáz parecieran dar a entender que el "neoliberalismo" vendría a ser una suerte de "reformulación" del liberalismo clásico. Sin embargo, -y como bien critica A. Benegas Lynch (h)- aquellos no citan ningún autor representativo de tal supuesta "corriente", como así tampoco indican fechas, ni acontecimientos, ni obras, etc. a partir de los cuales se podría considerar "fundada" dicha misteriosa "concepción", por lo que cobra vigor la sentencia del profesor A. Benegas Lynch (h) al decir que "la fantasía “neoliberal”..."no existe".
No obstante, los tres autores citados, si bien confieren diferentes alcances a la expresión "neoliberalismo", coinciden -sin embargo- en un punto: que el "neoliberalismo" NO ES liberalismo.
Con todo, los dos primeros concuerdan en cuanto a que el "sistema" denominado "neoliberal" implica -al decir de C. Sabino- "que el Estado puede tener un papel definido en la economía, especialmente en cuanto a la conservación de los equilibrios macroeconómicos y el desarrollo de una limitada política social", en tanto para Orgaz "sólo interviene... en el campo de las actividades laborales... en protección de los más débiles". Mientras que Alberto Benegas Lynch (h) al rechazar la expresión como supuesta "sinonimia" a la de liberalismo, apunta que "que cada vez más el estado omnipotente succiona una porción mayor de los ingresos de la gente a través de los más variados artilugios", hecho este manifiestamente contrario -claro está- a los elementales principios liberales.
Por otro lado, si examinamos la definición que el mismo Dr. C. Sabino nos ofrece del vocablo intervencionismo, observamos que nos remite a otra voz que es la de "intervención estatal", la que concreta de esta manera:
"intervención estatal. Acción de los gobiernos que tiene por objeto afectar la actividad económica. El término es lo suficientemente amplio para incluir tanto la regulación y control de los mercados como la participación directa en la actividad económica. Desde un punto de vista teórico puede afirmarse que en toda sociedad moderna existe algún tipo intervención estatal en la economía: todos los gobiernos proveen algunos bienes públicos y regulan, mediante leyes y decretos, ciertos aspectos de la actividad económica. Por ello se habla de intervencionismo sólo cuando la acción del Estado supera ciertos límites. Cuando casi toda la actividad económica de una nación es dirigida y llevada a cabo por el Estado, en cambio, no se habla ya de intervención: en este caso se está ante una economía planificada, de tipo socialista. El intervencionismo por lo tanto cubre toda la amplia gama de situaciones que se extienden entre una economía de libre mercado y una economía socialista."[4]
Se advierte de este modo la casi completa coincidencia entre las definiciones de "neoliberalismo" y la de "intervencionismo", al punto que puede concluirse que se tratan de una sola y misma cosa, de tal suerte que, cuando lo que se pretende atacar es al "neoliberalismo", en realidad la ofensiva se dirige contra el intervencionismo, que -a su turno- es incompatible con el liberalismo. En suma, se tratan de dos conceptos disimiles, a saber: por un lado "neoliberalismo=intervencionismo" como -en última instancia- verdaderos sinónimos; y por el lado opuesto el liberalismo (sin aditamentos ni "neos"). Los dos primeros inconciliables con este último.
Aun cuando -en lo personal- adherimos en un todo a la postura del profesor A. Benegas Lynch (h), no podemos dejar de reconocer que la palabra "neoliberalismo" ha adquirido una amplia (e indebida) difusión entre el vulgo, el que -por otra parte- no conoce exactamente de lo que está hablando, por lo que estimamos de interés efectuar las anteriores reflexiones.


[1] Carlos Sabino, Diccionario de Economía y Finanzas, Ed. Panapo, Caracas. Venezuela, 1991. Voz "neoliberalismo".
[2] Alfredo Orgaz. Enciclopedia Jurídica OMEBA. Voz "Democracia". Tomo Vi, Pág. 505.
[3] Alberto Benegas Lynch (h). "El mundo al revés de Eduardo Galeano". "Perfil", México, No. 73, agosto de 1999.
[4] C. Sabino, Ob. Cit. Voz respectiva.

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