Hitler, Perón y Chávez

Por Gabriel Boragina ©

Un somero repaso por algunas biografías de hombres célebres (en el caso que abordamos en este artículo debemos agregar tristemente célebres) nos puede deparar asombrosas coincidencias y paralelismos. Tal es el caso de los tres personajes que encabezan nuestro titulo.

La primer coincidencia entre los tres es su condición de militares. Es cierto que Hitler no fue un militar de carrera, pero tuvo grado militar y perteneció al ejército alemán al que se alistó para combatir en la primera guerra mundial. Hitler en su juventud soñaba con ser militar y la oportunidad ase le presentó al desatarse la primera gran conflagración. Si bien se le rechazó por deficiente aptitud física para el combate, logró ingresar al ejercito alemán como corresponsal de guerra. Ese fue su rol en el conflicto, llegando incluso, a ser herido en un combate, hecho que le valió su ascenso a cabo del ejercito y con ese grado pasó a la reserva del ejército alemán. Ya en el poder, se convirtió en el Führer, amo supremo del ejercito y estado alemán. Chávez como Perón, es militar de carrera. La diferencia con Hitler en este aspecto es que ni Chávez ni Perón participaron en ninguna guerra.

Los tres intentaron de llegar al poder por medio de golpes de estado, antes de su ascenso por vías "democráticas".

En el caso de Hitler es célebre el putsh de Munich de 1923, en el cual intentó tomar el poder a través de un golpe de estado dado en esa ciudad. Chávez hizo lo mismo en el año 1992, y Perón participó del golpe de estado que derrocó al presidente Ramón Castillo en 1943, llevando a la presidencia al general Edelmiro J. Farrel y al propio Perón a la secretaria de trabajo, previo a pasar por otros cargos oficiales.

Continuando con las coincidencias y luego de estos hechos, los tres llegaron al poder por medio del voto democrático. Hitler fue electo en 1933, Perón ganó las elecciones de 1946 y Chávez las de 1998, cada uno, claro esta, en sus respectivos países.

Los tres se abocaron una vez en el poder a perpetuarse en el mismo mediante todos los mecanismos posibles que tuvieron para tal fin, ya fueran democráticos o no. A tales efectos, los tres modificaron las constituciones políticas de sus respectivos países sustancialmente con cláusulas de corte totalitario.

Hitler y Perón fueron derrocados, si bien en circunstancias completamente diferentes; el nazi pudo ser extirpado recién después de la mayor guerra que haya conocido la humanidad. Perón cayó después de que la casa de gobierno fuera bombardeada por las fuerzas armadas. La salida de Chávez del poder aun es una gran incógnita, pero se avizora también un horizonte de violencia en la medida que extrema su autoritarismo y centralismo.

Consecuencia de todo lo anterior, otra característica que los une es la intolerancia, la persecución al disidente y el hostigamiento a la oposición, si bien en grados diferentes, quien más se destacó en estos aspectos fue -sin dudarlo- Hitler. En su escala, Perón y Chávez hicieron –y sigue haciendo el ultimo- otro tanto.

Perón, desde los balcones de la casa de gobierno, vociferaba a las turbas enardecidas consignas tales como "...¡y por cada uno de los nuestros que caiga, caerán cinco de los de ellos!...". Esta consigna consiguió convertirse en una "doctrina" en su tiempo, a tal punto que se la conoció como la doctrina del "5 x 1", inspirando una rima célebre en la época que decía así "cinco por uno, no va a quedar ninguno". Al son de estos cánticos sus huestes peronistas quemaban iglesias e incendiaban locales de partidos opositores. Otras frases célebres de Perón fueron: "¿al enemigo? ¡ni justicia!" "alpargatas si, libros no" (aludiendo a una marca de zapatillas famosa de su época) "para un peronista no hay nada mejor que otro peronista", etc. Chávez tiene un discurso sorprendentemente similar.

Ideológicamente, los tres adhirieron al populismo, si bien en versiones diferentes. El nazismo fue una doctrina populista que concitó la admiración de masas enormes de personas. Perón inventó el "justicialismo" como nombre de "su doctrina" que, en los hechos, no fue mas que una combinación de fascismo y nazismo adaptado y condimentado con ingredientes criollos y localistas. Chávez utilizó el populismo de izquierda o socialista. Como ya explicáramos tantas veces, se tratan de tres versiones de una misma doctrina "madre" denominada colectivismo.

Como buenos colectivistas, los tres fueron estatistas (recordemos que el estatismo es un rasgo inherente al colectivismo), y por tal, enemigos del individualismo y del capitalismo.

Las diferencias entre los tres existen –obviamente- pero son mayormente de naturaleza histórica, es decir, circunstanciales, por los tiempos diferentes que les tocaron vivir, pero fuera de esta única "gran" diferencia, resultan notables las coincidencias que dejamos señaladas entre los tres personajes.

La comparación entre estos tres casos de tiranos no implica, desde luego, que todos los demás tiranos de la historia y del presente, que abundan -a no dudarlo- tanto en el pasado como ahora y en casi todos los puntos del planeta, hayan sido menos diabólicos o más benignos que los tres casos que hemos aquí analizado en forma sucinta. No disculpamos a ninguno y aborrecemos por igual a cualquier clase de déspota, lo haya sido en el pasado o en el presente, aquí o allá. Un liberal no puede defender ningún grado de tiranía, por muy leve que se le considere.

Simplemente, estos paralelismos entre los tres personajes analizados nos han parecido sumamente sugestivos, y creemos que invitan a la reflexión, tanto como para saber reconocerlos en ciernes y aplicar a tiempo los frenos correctivos, como para que este tipo de personajes -que a la postre resultan nefastos a los pueblos que logren sobrevivirles- puedan ser evitados y -en su caso- combatidos por todos los medios posibles a nuestro alcance.

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