El camino al socialismo

Por Gabriel Boragina ©

A pesar de que estamos convencidos y pensamos que la historia nos demuestra en forma clara y completa, que el socialismo fue realizado en muchísimas partes del planeta, quedan aun, algunos obcecados que se empecinan en seguirlo negando. Niegan que las experiencias de la URSS, China, Corea, Vietnam, los países satélites de la URSS, Cuba, etc. hayan sido socialistas, acusándolos de desviacionismo.

No lo creemos, es mas, estamos convencidos que no fueron desviaciones, sino realizaciones reales y efectivas del socialismo real, pero aun posicionándonos en la postura más favorable para estos negadores, creo ninguno de ellos se animará a objetar que tales experiencias, al menos, si fueron –desde su propio punto de vista- intentos de llegar al socialismo, excepto que crean que el socialismo puede imponerse de golpe, -considero que los críticos mas sensatos no comparten esta idea- tendrán que admitir entonces que el socialismo solo podría imponerse por etapas, secuencias o grados, y que si lo efectuado en los países descriptos no fue (según estos críticos siempre) socialismo, al menos admitirán, que fueron medios, vías o caminos para llegar al estado socialista. Si mis críticos y yo estamos de acuerdo en este punto, me parece que también tendríamos que estar de acuerdo en que esta metodología para tratar de imponer un ideal, no ha sido en absoluto satisfactoria, y en mi particular opinión, mucho menos que satisfactoria, sino directamente nefasta.

En efecto, si dejamos la teoría de lado, aunque sea por un momento, como tantas veces nos han pedido, y nos limitamos, simplemente, a contemplar los hechos, mas claramente, la situación actual en la que quedaron los países y regiones citadas luego de la fracasada intentona de imponer el socialismo real, uno no puede menos que sentirse defraudado con tales experiencias "a medias" o como ellos dicen, "intentos fallidos" y si digo "no menos que defraudado", es para no decir directamente horrorizado. Baste señalar algunos nombres de personas y lugares tales como Stalin, Trotksy, Kerensky, Pol Pot, Mao Tse Tung, El Gulag, los campos de concentración en la Siberia, las razias, el hambre, la miseria y la pauperización creciente de los pueblos del Asia y de la Europa oriental, en fin, pero volviendo a los resultados, estos críticos que afirman que el socialismo jamás se realizó, serían demasiado necios si dijeran que estos ejemplos no fueron –al menos- intentos, medios, vías o caminos en busca de dicha realización, y mucho mas necios serian si, asimismo, negaran el rotundo y absoluto fracaso de tales intentos, vías o caminos.

La conclusión a la que se arriba no puede ser otra que afirmar que la tentativa de realizar el socialismo es cruel y sanguinaria y ha dejado en el camino un tendal pavoroso de victimas. Otros socialistas, algo menos obcecados y algo más sensatos (aunque tan equivocados como el primer grupo analizado) creen acertar cuando dicen que el error fue tratar de imponer el socialismo por la vía violenta (como exigían Marx, Engels y ejecutara Stalin, entre otros) a la par que sostienen que el socialismo solo encontraría plena y cabal realización, únicamente por la ruta pacifica. En este grupo se destacan –entre muchos otros- el italiano Antonio Gramsci y los fabianos británicos, así conocidos por haberse agrupado en la celebre Sociedad Fabiana de Londres, y sus numerosos y entusiastas seguidores. De esta vertiente es de donde ha surgido la moderna -y tan de moda- socialdemocracia.

La socialdemocracia, que ha sido definida de muchísimas maneras, es una vía híbrida que pretende conciliar socialismo con capitalismo, mas teniendo como meta la implantación del socialismo y utilizando el capitalismo solo como medio, nunca como fin, esta doctrina política deriva en lo que Ludwig von Mises acertara en denominar intervencionismo. Nosotros decimos que la socialdemocracia es la faceta política del intervencionismo o, a la inversa, el intervencionismo es la cara económica de la socialdemocracia, visto de este modo, hablar de intervencionismo y de socialdemocracia son casi sinónimos.

El problema que se observa en esta hipótesis consiste en que sociedades socialdemócratas han precedido y convivido junto con sociedades socialistas (o, en la tesis de mis críticos, en vías de ser socialistas), y en tanto estas tienden a desaparecer por sus estrepitosos fracasos políticos, sociales y económicos (caso paradigmático ha sido el de la ex-URSS), las socialdemocracias gozan de una existencia mas prolongada. En resumidas cuentas, parece que de una manera o de otra, por una vía o por la alternativa, la realización o llegada al socialismo "real" es absolutamente imposible, lo que nos debería llevar por la vía de este mismo razonamiento a la conclusión de que el socialismo es una utopía. En efecto, la socialdemocracia no ha servido como camino para realizar el socialismo ya que siguen siendo socialdemocracias y no socialismos, esto en cuanto a la vía pacífica, y respecto de las vías violentas (Rusia, China, Cuba, etc.) también las hemos visto colapsar, de donde vuelve a imponerse la conclusión de la utopía socialista.  

La disolución de la URSS fue un caso muy nítido, los de China y Cuba no tanto, en esos dos últimos supuestos se mantiene el rótulo de países comunistas al que por razones políticas y de propaganda no se quiere renunciar, sin embargo, el análisis de sus economías, sobre todo en el caso chino, revela una profunda transformación, en el sentido del intento de pasar de economías fuertemente comunistas a otras de tipo socialdemócratas o más técnica y económicamente hablando, intervencionistas. Si mis críticos ante esto, van a seguir insistiendo en forma empecinada, que ni en Cuba ni en China hubo comunismo ni socialismo, deberán responder entonces a la pregunta siguiente ¿por qué razón entonces estos países en lugar de tratar de acercarse a la realización del paraíso comunista-socialista, intentan, por el contrario, alejarse vertiginosamente de ese ideal, adoptando medidas de mercado libre, es decir medidas típicamente capitalistas?.

Mi respuesta a esta pregunta es de tipo de sentido común, a saber: nadie se aleja de aquello que percibe como bueno u óptimo, sino todo lo contrario, procura acercarse a ello, y si estos experimentos cubano y chino que según mis críticos no serían socialismo ni comunismo, sino "caminos" a los mismos, en lugar de avanzar hacia la ansiada meta socialista sus lideres buscan retroceder ante ella y dirigirse en la dirección contraria, es decir, la capitalista ¿no esta indicando ello que estos lideres cubanos y chinos están advirtiendo que el socialismo no es realizable o si lo es, no logra los resultados que sus teóricos, desde Marx hasta la actualidad han pregonado y por el cual a tanta gente han masacrado y hambreado?.
Mi respuesta –que el lector que sigue mis escritos ya conoce- es que el socialismo si, es realizable, ha sido realizado, lo es aun en vastas partes del mundo, si bien no en forma tan ostensible como otrora, y sus resultados son en todas partes donde se haya aplicado fundamentalmente idénticos: pobreza, miseria, hambrunas, racionamientos, enfermedades y muertes.     

Pero entonces ¿es la socialdemocracia, de acuerdo a lo que vimos, lo máximo a lo que podemos aspirar a llegar en nuestro camino al socialismo? Mi opinión es que la socialdemocracia es como aquellos analgésicos que calman el dolor de cabeza pero no lo curan, esta analogía es bastante válida en la relación socialdemocracia-socialismo / comunismo, la socialdemocracia es como el analgésico que calma los dolores que provocan el socialismo y el comunismo, no olvidemos que los teóricos y políticos socialdemócratas no aspiran como meta final llegar  a una sociedad capitalista sino, por el contrario, a una sociedad socialista. Y advirtamos -con la historia en la mano- que jamás lograron este objetivo, fueron aquellas sociedades que de golpe se volvieron socialistas y comunistas (URSS, China, Cuba, etc.) las que tuvieron que dar -mas tarde o más temprano- un brusco o gradual giro hacia sistemas más benignos o más perecidos al capitalista. La socialdemocracia es una solución de transición que muchos comunistas y socialistas han encontrado para no admitir el fracaso de su trasnochada ideología y caer francamente en los brazos del capitalismo. Su orgullo lastimado no les permite tanto, en consecuencia, han encontrado refugio político y filosófico en las modernas socialdemocracias. 

Mas, de la misma manera que un analgésico calma el dolor pero no ataca la causa del mismo, así, la socialdemocracia, como sistema de transición, mas tarde o más temprano, deberá caer en alguno de los dos sistemas opuestos y antitéticos que intenta –en vano- conciliar, a saber: el capitalismo y el socialismo, como reza la célebre sentencia de Jesucristo en la Biblia "Nadie puede servir a dos señores" y la socialdemocracia tampoco puede mantener ese aparentemente "matrimonio" que intenta conciliar entre el capitalismo y el socialismo, y desembocará, antes o después, en uno o bien en el otro.

También los hechos nos van informando de esto último, por ejemplo la socialdemocracia quizás más famosa, es decir la sueca, intenta adoptar medidas mas y más capitalistas en lugar de profundizar su socialdemocracia, la reflexión que se impone es esta: si la socialdemocracia fuera tan, pero tan buena, como sus propagandistas dicen, se la profundizaría y no se buscaría, como están haciendo actualmente los suecos, tratar de conservarla y en algunos supuestos, dejarla por completo de lado. Se adoptarían mas medidas socialdemócratas y no menos, siendo esto último lo que está sucediendo en Suecia. 

Esto es un claro síntoma de que las socialdemocracias, lo máximo que han logrado, es postergar el final desenlace hacia alguna de las dos vertientes que -infructuosamente- intentan hacer convivir: socialismo o capitalismo, es que así como el agua y el aceite no se mezclan, la socialdemocracia asemeja a un recipiente donde se vuelcan agua y aceite, y al no obtener ningún resultado la tan incompatible mezcla, habrá de optarse en algún punto de la ebullición, por uno u otro de los ingredientes.  

La buena noticia es que el socialismo no es solo un camino de ida, como auguraba Marx, sino que puede volverse de él, como lo atestiguan los casos, soviético, chino y más tardíamente el cubano, por mencionar solo los países mas conocidos y más frecuentemente citados en estos temas.

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